El maestro del siglo XVII, Rembrandt van Rijn, conocido por su magistral habilidad en la pintura, parece haber tenido dudas sobre su futuro en el ámbito artístico, según un reciente hallazgo durante una operación de conservación de su célebre obra “La ronda de noche” (1642). Investigadores del Rijksmuseum han descubierto un curioso listado de ideas de negocios fracasadas, escritas a mano, ocultas bajo la capa de pintura de su obra más famosa.
Mediante el uso de la macrofluorescencia de rayos X, también conocida como MAXRF, los científicos realizaron un análisis exhaustivo que desenterró propuestas que hoy podrían parecer absurdas, pero que reflejan las inquietudes de un joven artista. Los escritos, datados poco después de que Rembrandt abriera su primer taller a la edad de 19 años en 1625, revelan la inquietante consideración de varias iniciativas empresariales. Desde un innovador pero impracticable establecimiento psiquiátrico para pintores que sufren envenenamientos por sus propios materiales, hasta un proyecto para ofrecer servicios de pintado facial en fiestas infantiles, la lista incluye sugerencias como un taller de reparación de paraguas, la creación de peines de lujo a partir de huesos de pescado, la venta de perros y cabras cruzadas como mascotas, e incluso la promoción de su talento como pintor de pies.
Snacko Gibbetz, uno de los investigadores del proyecto, explicó que el listado fue elaborado en tiza roja, uno de los materiales predilectos de Rembrandt como dibujante. “La caligrafía es inconfundiblemente suya; presenta los mismos toques arrogantes y bucles exagerados que se encuentran en sus cartas”, comentó Gibbetz, añadiendo que el hallazgo dejó a los conservadores del museo sorprendidos.
La época del Siglo de Oro holandés fue un período de gran prosperidad comercial y marítima para el país, lo que torna aún más enigmático el hecho de que Rembrandt considerara tales opciones empresariales. Como resaltó el Rijksmuseum en un comunicado, resulta desconcertante observar cómo un genio como él se inclinara hacia estrategias de ingresos tan peculiares y comunes.
“Me pregunto si hubo algún incidente, tal vez un error al usar sus aceites en una actuación de pintado facial, que lo llevó a abandonar esta lista y regresar definitivamente a su estudio”, reflexionó Gibbetz. Con un toque de humor, añadió que sería mejor que el artista no se hubiera aventurado en la creación de peines, ya que su habilidad para esculpir, según su propio juicio, no era la más destacada.
Este hallazgo no solo ilumina las inquietudes profesionales de uno de los más grandes maestros de la pintura, sino que también nos invita a reflexionar sobre las realidades detrás de la creatividad y la carrera artística en una época de esplendor cultural. Sin lugar a dudas, la historia de Rembrandt está llena de giros inesperados, y este descubrimiento añade un nuevo y fascinante capítulo a su legado.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


