Gerard Piqué ha vuelto a ser el centro de atención en el mundo del fútbol, protagonizando una situación tensa en un reciente encuentro de su equipo, el FC Andorra. Este incidente tuvo lugar durante el partido contra el Málaga, que finalizó en un emocionante empate 3-3. La controversia surgió en el túnel de vestuarios, al concluir la primera mitad, donde Piqué, en una clara actitud desafiante, se dirigió al árbitro asistente Alejandro Ojaos Valera. Según el acta oficial, el exjugador del FC Barcelona gritó expresiones como “Es un robo histórico” y amenazó con hacer públicas sus quejas en Twitter, gesticulando de manera agresiva a escasos centímetros de su rostro.
El árbitro no solo consignó el gesto hacia el asistente, sino que también registró un altercado entre Piqué y miembros del Málaga CF, quienes se vieron obligados a separar al jugador, que mantuvo un tono ofensivo. Estas tensiones surgieron a raíz de decisiones arbitrales que afectaron directamente al Andorra, incluyendo un gol anulado por falta y un penalti señalado en contra que contribuyó a la ventaja del Málaga en el primer tiempo.
Este comportamiento no es un hecho aislado; Piqué ha tenido varios altercados con los arbitrajes esta temporada. En un partido anterior contra el Mirandés, registrado en septiembre, se reportó que también se había dirigido de manera intimidatoria a un árbitro. En aquel entonces, su reacción fue igualmente vehemente al criticar las decisiones que habían influido en el desarrollo del juego.
El 20 de diciembre de 2025, durante otro partido frente al Deportivo, el árbitro Eder Mallo también mencionó en su acta cómo Piqué se acercó descontento tras la primera mitad, cuestionando la imparcialidad arbitraria con las palabras: “Qué fácil es pitar a los pequeños”.
Estos episodios ponen de manifiesto la compleja relación que Piqué mantiene con el arbitraje en su nuevo rol como máximo accionista y figura clave del FC Andorra. La pasión por el deporte, sin duda, genera tensiones, y las emociones de un competidor como Piqué son especialmente evidentes en momentos críticos. A medida que avanza la temporada, el foco estará puesto no solo en su desempeño sobre el campo, sino también en cómo maneja estos conflictos que van más allá del juego mismo.
La capacidad de un jugador para influenciar el ambiente competitivo, especialmente en su nuevo rol, plantea interrogantes sobre los límites de la crítica y el comportamiento en el deporte. La situación está lejos de resolverse, y los aficionados y la prensa seguirán de cerca cada nuevo enfrentamiento de Piqué con el arbitraje, mientras se desarrollan las próximas jornadas en LaLiga Hypermotion.
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