La reciente decisión del gobierno del Reino Unido ha traído un suspiro de alivio a organizaciones benéficas y culturales. Hilary McGrady, directora general del National Trust, celebró la exclusión de las organizaciones de patrimonio y caridad de la nueva legislación que permite la compra, cancelación y posible reembolso de membresías. Con más de cinco millones de miembros, el National Trust reconoció que esta decisión ayudará a proteger su modelo de sostenibilidad.
La legislación en cuestión, la Acta de Mercados Digitales, Competencia y Consumidores (DMCCA), establece un período de “reflexión” de dos semanas en el que los consumidores pueden cancelar sus membresías. Este acto, que recibió el asentimiento real bajo el gobierno anterior, entrará en vigor a principios del próximo año y, de no haber sido excluidas estas organizaciones, podría haber tenido graves repercusiones financieras para ellas.
Un portavoz del Departamento de Negocios y Comercio del Reino Unido reafirmó que “ciertas membresías de organizaciones benéficas, culturales y de patrimonio quedarán excluidas de las nuevas reglas” debido a su crucial papel en preservar el acceso a la historia y las colecciones culturales del país. En este sentido, McGrady expuso que la decisión del gobierno reconoce la significativa contribución que estas organizaciones aportan a la sociedad civil, subrayando que su inclusión en estas reformas podría haberles costado millones y obstaculizado su capacidad para generar beneficios públicos.
El Art Fund UK, otra institución que se beneficia de membresías, también aplaudió la medida. Un portavoz comentó que su esquema de membresía, el National Art Pass, proporciona financiación directa para su labor caritativa, apoyando museos y galerías en todo el Reino Unido, y asegurando el acceso a la cultura para todos.
Esta decisión ha sido bien recibida no solo por el National Trust, sino también por grandes instituciones culturales como el Museo Victoria y Alberto, y la Tate. El año pasado, los líderes de estas organizaciones habían advertido sobre los efectos perjudiciales que la legislación propuesta podría tener sobre sus lucrativos esquemas de membresía.
De acuerdo con el Departamento de Negocios y Comercio, una institución que opera un esquema de membresía relacionado con su propósito benéfico probablemente se beneficiará de la exención. Sin embargo, deberán evaluar sus propias estructuras para asegurarse de cumplir con los requisitos necesarios.
Al final, esta decisión marca un paso positivo hacia la protección de la riqueza cultural del Reino Unido, salvaguardando la continuidad de estas importantes organizaciones que desempeñan un papel esencial en la sociedad.
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