Como si hubiesen presentido lo que estaba por venir, los jugadores del Real Madrid y el defensor Arbeloa lamentaron el parón tras su victoria sobre el Atlético en el derbi. “No nos viene bien parar ahora”, manifestaron en coro. Efectivamente, la pausa afectó negativamente al equipo blanco, que dejó escapar puntos vitales en Son Moix, poniendo en riesgo sus aspiraciones en LaLiga. Esta clásica derrota tras un tiempo de desconexión se vio acentuada por la presencia de 13 jugadores lejos del club y a solo cuatro días de un crucial enfrentamiento contra el Bayern. Las miradas se dirigían claramente hacia la Champions, con el peligro que eso conlleva.
La tarde resultó desalentadora para el Madrid. Arbeloa, en su alineación, tomó decisiones razonables, pero sus jugadores no le respaldaron. Camavinga, en particular, tuvo un desempeño para olvidar, mientras que Leo Román se lucía bajo los palos, deteniendo todo lo que disparaba Mbappé. En la segunda mitad, el equipo parecía pesado, casi resignado, y, a pesar del empate logrado por Militao en el minuto 87, la esperanza se desvaneció rápidamente cuando Muriqi aprovechó un descuido para sellar la derrota.
Con su impresionante rendimiento, Muriqi se llevó la atención, anotando 19 goles en la Liga, cifras que lo mantienen en la conversación junto a estrellas como Mbappé. Su golazo contra el Real Madrid no solo fue un reflejo de su habilidad, sino también de la determinación del Mallorca, que, con él en la cancha, parece asegurado en la Primera División. Las lágrimas del delantero al marcar el 2-1 evidenciaron tanto su alegría por la victoria como la frustración de haber quedado fuera del Mundial.
El primer tanto del Mallorca, anotado por Morlanes, ejemplificó su estilo: llegó desde segunda línea y ejecutó una definición magistral, capitalizando un descuido de la defensa merengue, encabezada por un Camavinga ausente. El mediocampista francés, lejos de brillar, ahora enfrenta la amenaza de perder su puesto titular, especialmente con un Bellingham recuperado.
La figura del portero Leo Román se hizo notar por su actuación, destacándose en momentos críticos para mantener a su equipo en ventaja. Sus paradas, especialmente ante Mbappé, fueron fundamentales para que el Mallorca mantuviera el control del partido.
Por su parte, Arbeloa también tuvo que lidiar con decisiones tácticas. Con Bellingham y Ceballos de regreso, el entrenador optó por los jóvenes, como Manuel Ángel, quien demostró personalidad y calidad en sus intervenciones. Aun así, el partido no fue el mejor del Madrid, dejando ver que, a pesar de los intentos, la transición hacia la próxima fase de competición se muestra complicada.
La presencia de Militao, quien reapareció tras cuatro meses de ausencia, también se destacó al lograr un gol decisivo tras un córner, demostrando su valía en la defensa y el ataque. Sin embargo, Arbeloa sabe que el regreso del brasileño es clave para afrontar el siguiente desafío europeo.
Por último, el angoleño Zito Luvumbo dejó su huella en los minutos finales del encuentro. Con una explosiva segunda mitad, su energía y habilidad generaron constantes problemas a la defensa del Real Madrid, sugiriendo que el Mallorca ha dado en el clavo con esta adquisición.
Con el panorama de la competición cambiando rápidamente, queda por verse cómo reaccionará el Real Madrid ante las adversidades enfrentadas y qué ajustes realizará Arbeloa en la búsqueda de recuperar su estatus en la tabla.
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