Al llegar al gimnasio, muchos se encuentran ante la decisión de qué rutina emprender primero: si comenzar por el área de pesas o dirigirse al espacio dedicado al cardio. A menudo, se plantea la pregunta: ¿realmente importa el orden en que se realicen estas actividades?
En términos generales, la respuesta es un tanto desalentadora: no hay un consenso claro que indique que uno de los enfoques sea superior al otro. Según expertos en el campo del ejercicio, el orden entre cardio y pesas rara vez influye en los resultados que se buscan. Entre ellos, destaca Luke Carlson, fundador de Discover Strength, quien sostiene que, a pesar de algunas teorías, la evidencia científica disponible no respalda que exista una diferencia significativa.
Por su parte, Alex Rothstein, doctor en educación y especialista en fisiología del ejercicio, añade que todo depende de las preferencias del individuo, y el impacto de uno frente al otro es mínimo. Sin embargo, hay ciertos factores que pueden influir en la elección del orden, dependiendo de los objetivos específicos de cada persona.
### Lo que verdaderamente importa
En líneas generales, el enfoque que se debe adoptar dependerá de lo que se considere más relevante para el usuario. Si, por ejemplo, se está preparándose para una competición de carreras, lo más adecuado sería comenzar con el cardio para poder rendir al máximo durante la sesión de entrenamiento. Carlson lo explica de manera efectiva: realizar primero la rutina de pesas puede resultar en una fatiga que comprometa la capacidad para alcanzar los objetivos de velocidad en el cardio posterior.
De igual forma, si el objetivo se centra en alcanzar un nuevo récord de fuerza, lo mejor es iniciar con la sesión de levantamiento de pesas, reservando el cardio para más adelante. Esta distinción es crucial, ya que, aunque el ejercicio cardiovascular no perjudica directamente el desarrollo muscular, el agotamiento que genera podría afectar los resultados en la fuerza.
### La importancia de la separación en las sesiones
Un consenso entre los especialistas es que, si es posible, es preferible realizar cardio y entrenamiento de fuerza en sesiones distintas. Esto se debe al riesgo de lesiones que incrementa con la fatiga acumulada. Rothstein señala que el cansancio no solo afecta la forma física, sino que también puede minar la capacidad de concentración y la estabilidad corporal, aspectos clave para mantener un rendimiento óptimo.
Por lo tanto, aunque las sesiones de pesas y cardio puedan parecer que trabajan diferentes grupos musculares, el ejercicio en conjunto impacta en el sistema corporal de manera holística. El uso de distintas partes del cuerpo durante un ejercicio influye en la activación de otros grupos musculares y en la estabilidad central, factores que no deben subestimarse.
En conclusión, el camino hacia la optimización del entrenamiento no se limita al orden de las rutinas. Evaluar objetivos específicos, como la preparación para una carrera o alcanzar metas de fuerza, y la posibilidad de separar las sesiones es fundamental para maximizar el rendimiento. La información presentada busca servir como una guía útil en la búsqueda de un mejor entrenamiento, resaltando la importancia de planificar y priorizar según los propósitos individuales.
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