La etapa de Jaka Lakovic al frente del Club Baloncesto Gran Canaria llega a su fin tras una dolorosa derrota ante el San Pablo Burgos, con un marcador final de 95-109. Con el equipo en una situación crítica en la Liga ACB, con un balance alarmante de 7 victorias y 18 derrotas, la decisión de rescindir el contrato del técnico esloveno se hacía inevitable.
A pesar de que Lakovic había expresado su intención de revertir la situación, la eliminación del equipo en la Basketball Champions League y una racha negativa de seis derrotas consecutivas, junto a solo dos triunfos en 13 partidos en 2026, llevaron a los directivos a tomar la difícil decisión. La presión también se intensificó desde las gradas, donde los aficionados mostraron su descontento con el rendimiento del equipo.
El desgaste deportivo del Gran Canaria se ha visto exacerbado por diversos factores, como fichajes que no lograron encajar, un ambiente tenso en el vestuario y la eliminación prematura de todos los objetivos de la temporada. De un equipo que aspiraba a competir en múltiples frentes, ahora se ve obligado a luchar por la permanencia, en un contexto de creciente desafección por parte de la afición.
En medio de este caos, el club ha decidido buscar un cambio en el banquillo, con el argentino Néstor García como el principal candidato para asumir las riendas del equipo. Mientras se formaliza este relevo, Víctor García tomará las riendas del equipo en una etapa crucial.
A pesar de la destitución, el legado de Lakovic en Gran Canaria es notable. En sus cuatro años de mandato, dirigió un total de 213 partidos oficiales, conquistó la histórica EuroCup —el mayor logro en la historia del club— y llevó al equipo a otra final continental, además de garantizar su participación en playoffs de la ACB y en fases finales de la Copa del Rey. Su estilo metódico y su capacidad para posicionar al equipo en la élite europea lo consagran como una figura clave en la historia de la entidad. Sin embargo, todas las historias tienen un final, y el de Lakovic se ve marcado por la presión existente y la necesidad apremiante de resultados.
Con 2026 aún en sus primeras etapas, el futuro del CB Gran Canaria se presenta incierto pero lleno de expectativas, mientras la afición espera que un nuevo timón reoriente al equipo hacia la salvación y una nueva era.
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