Christine Ruiz-Picasso, una figura crucial en la historia del arte en España, falleció el 6 de abril a los 97 años en su hogar en Provence, Francia. Su legado se siente especialmente en Málaga, donde desempeñó un papel fundamental en la creación del Museo Picasso, un sueño que su suegro, el eminente Pablo Picasso, había concebido pero que no logró materializar.
Nacida como Christine Pauplin en 1928 en Francia, Christine conoció a Paul Ruiz-Picasso en la década de 1950; juntos tuvieron un hijo, Bernard, en 1959, y se casaron en 1962. Desde su posición como nuera del artista, Ruiz-Picasso se erigió como una ferviente defensora de su legado, especialmente tras la muerte de su esposo en 1975.
Uno de sus mayores logros fue revivir la aspiración de Picasso de establecer un museo en su ciudad natal. Aunque en 1953 el pintor había consultado al entonces Delegado Provincial de Bellas Artes, Juan Temboury Álvarez, dicha iniciativa nunca tomó forma. Fue Christine quien, tras organizar exposiciones de Picasso en el Palacio Episcopal de Málaga en 1992 y 1994, se comprometió a lograr que ese sueño se convirtiera en realidad.
En 1996, solidificó sus planes y, al año siguiente, ella y su hijo Bernard donaron 223 obras de Picasso a una fundación destinada a gestionar el museo. El gobierno andaluz adquirió el Palacio Buenavista como sede de esta institución. Finalmente, el Museo Picasso Málaga se inauguró en 2003, coincidiendo con el 50.º aniversario del sueño de su fundador. La ceremonia fue presidida por el Rey Juan Carlos I y la Reina Sofía, y Ruiz-Picasso fue nombrada presidenta honoraria del museo.
Desde su apertura, el museo ha recibido a más de 10 millones de visitantes y ha presentado más de 80 exposiciones, convirtiéndose en un referente cultural. En conmemoración de su 20.º aniversario, el auditorio del museo fue renombrado en honor a Christine Ruiz-Picasso, destacando su contribución incalculable.
El actual director artístico del museo, Miguel López-Remiro Forcada, recordó que, al llegar a la institución, se encontró con una pregunta que Christine había dirigido a Picasso: “¿El museo vivirá a la altura de lo que visualizaste para tu ciudad natal?” Esta pregunta sigue siendo una orientación valiosa para el museo, manteniendo vivo el espíritu del legado de Picasso.
Ruiz-Picasso dejó una huella imborrable en la cultura andaluza, logrando transformar un deseo personal en un museo que rinde homenaje no solo a un inmortal del arte, sino también a la vibrante comunidad de Málaga. Su compromiso y pasión por el arte perduran, asegurando que su visión continúe inspirando a futuras generaciones.
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