Los ciberataques continúan en ascenso, afectando de manera alarmante a las organizaciones en México. Un estudio reciente reveló que el 84% de las empresas han experimentado un aumento significativo en el número de ataques durante los últimos dos años. Este fenómeno plantea preocupaciones serias sobre la ciberseguridad en un entorno cada vez más complejo y en evolución.
A pesar de los esfuerzos realizados, el 90% de los líderes de seguridad encuestados coinciden en que quedan áreas cruciales por abordar para proteger adecuadamente los sistemas y datos en los próximos años. Más preocupante aún es que un 32% de estos líderes anticipa que se requerirá un esfuerzo mucho mayor para defenderse de estas amenazas crecientes.
Según el informe, los ciberdelincuentes han elevado su nivel de sofisticación, combinando herramientas legítimas en varias etapas de los ataques. Esta táctica complica su detección y les permite explotar vulnerabilidades en los sistemas con mayor eficacia. La utilización de inteligencia artificial para ejecutar fraudes está en aumento, mientras que el malware se ha convertido en un recurso más común en las fases finales de los ataques.
El Director General para Américas de Kaspersky, Claudio Martinelli, ha advertido que la creciente complejidad de los ataques está superando la capacidad de respuesta de muchas organizaciones en América Latina. No solo hay un aumento en la cantidad de amenazas, sino que estos ataques son más ingeniosos, aprovechando la falta de integración entre herramientas y procesos, lo que retrasa la detección y permite a los atacantes avanzar más fácilmente en los entornos corporativos.
Las organizaciones enfrentan nuevos riesgos de seguridad en diversos frentes. Entre ellos, se destacan los entornos de nube (64%), los ataques basados en inteligencia artificial (50%), amenazas de phishing e ingeniería social (30%), riesgos internos (30%), ataques a la cadena de suministro (26%), amenazas persistentes avanzadas (APT) (38%) y ransomware (14%). Estos vectores de ataque se caracterizan por su capacidad para adaptarse a las defensas que las organizaciones han implementado, utilizando varios puntos de entrada simultáneamente, lo que dificulta su detección en fases tempranas.
Frente a esta realidad, Kaspersky ha identificado tres desafíos fundamentales que deben enfrentar las organizaciones para fortalecer su seguridad:
Fortalecimiento de la visibilidad de ataques en curso: Es crucial integrar inteligencia de amenazas de fuentes confiables que permitan anticipar campañas y tácticas antes de que impacten a la organización.
Mejora en la detección de amenazas avanzadas: Dada la naturaleza multicapa y las técnicas de evasión utilizadas en los ataques actuales, es esencial afinar la capacidad de detección dentro del entorno corporativo.
Resolución de procesos de respuesta fragmentados: La integración de herramientas y la automatización de flujos operativos son vitales para reducir los tiempos de respuesta ante incidentes, un aspecto que puede marcar la diferencia en la contención de amenazas.
Este panorama de creciente preocupación y sofisticación en los ciberataques demanda una atención meticulosa por parte de los líderes de seguridad y las organizaciones en su conjunto. El camino hacia una defensa más robusta es arduo y requiere un enfoque proactivo y estratégico. Estar siempre un paso adelante se ha vuelto más crucial que nunca.
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