La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó recientemente que “la gente está feliz” con su gestión, un comentario que coincide con las cifras de aprobación que se han documentado en diversas encuestas nacionales e internacionales. Estas encuestas, realizadas entre marzo y abril de 2026, con un total de más de 14,000 entrevistas individuales, sitúan su popularidad en un rango notablemente alto: un 74% de respaldo en De las Heras Demotecnia, 71% en Enkoll y 70% en El Financiero. El promedio ponderado de Polls MX posiciona su aprobación en un 72.0%. Este consenso entre diferentes metodologías y fuentes indica un fenómeno social sólido y, al menos aparentemente, innegable.
A pesar de la insistencia de la oposición en que estas encuestas son manipuladas por el gobierno, es importante señalar que instituciones como El Financiero y Morning Consult responden a estándares internacionales que demandan datos verídicos. El prestigio de casas encuestadoras como De las Heras es fundamental para su supervivencia, lo que hace improbable que diez compañías diferentes coordinen una falsedad sin incurrir en inconsistencias evidentes. Las acusaciones de “encuestas pagadas” parecen ser más una estrategia retórica que una crítica fundamentada.
La popularidad de Sheinbaum puede atribuirse a múltiples factores. Un 79.6% de los consultados valoran su honestidad, y un 74% la perciben como una mujer de resultados. Además, Mitofsky registra un notable 70.4% de aprobación, representando el nivel más alto del año. Un dato revelador es la empatía que despierta su figura, especialmente entre las mujeres, donde recibió un respaldo del 79%.
Las encuestas reflejan diferentes segmentos de la población y, por lo tanto, es natural que presenten disparidades. Los estudios de De las Heras y Enkoll, enfocados en el ámbito de la vivienda, logran captar mejor las opiniones del México que no se encuentra en las redes sociales. En contraposición, la encuesta telefónica de El Financiero identifica con mayor precisión el descontento de sectores urbanos. Por su parte, LatAm Pulse, con una metodología en línea, reporta un 54.0% de aprobación, ya que tiende a sobre-representar a individuos urbanos y educados, que suelen ser más críticos del gobierno actual.
Los logros que los encuestados destacan incluyen el “Plan México”, que busca asegurar que los productos fabricados en el país contengan un 65% de contenido nacional; además, menciones sobre la expulsión de 55 criminales hacia Estados Unidos y la reducción del 50% del tráfico de fentanilo, así como programas de vivienda y estabilidad salarial.
Por regiones, TResearch muestra que la aprobación fluctúa: en el sureste hay un notable 83%, mientras que en el noreste es del 78% y el Bajío se sitúa en el 66%. Morning Consult también destaca que Sheinbaum se encuentra entre las cinco mujeres gobernantes mejor calificadas en el mundo.
Sin embargo, la popularidad no blindaría a Sheinbaum de las preocupaciones que enfrenta la ciudadanía. Un 79% de la población vive con miedo, según un reporte de El Financiero, y un 77% desaprueba la estrategia de seguridad. Aún más preocupante es que solo un 35% respalda su gestión en este ámbito. Esto resalta una dualidad en la percepción: muchos ciudadanos confían en su honestidad, cercanía y capacidad, pero viven simultáneamente con el temor a la inseguridad.
Dicha contradicción subraya la complejidad de su imagen pública. La oposición puede cuestionar la “felicidad” de la gente, pero los datos sugieren que, de manera general, los ciudadanos están satisfechos con su gestión. Los números no mienten; un contexto de desconfianza y preocupación coexiste con un respaldo innegable hacia su administración. En un entorno donde la percepción y la realidad se entrelazan, la popularidad de Sheinbaum parece resistir más que cualquier cifra en sí misma.
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