Un descubrimiento arqueológico extraordinario ha sacudido a México en medio del desarrollo de una nueva línea ferroviaria entre Ciudad de México y Querétaro. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha revelado el hallazgo de un altar de piedra prehispánico bien conservado, acompañado de ofrendas y restos humanos. Este notable hallazgo se realizó cerca de Tula Chico, un sitio tolteca en el estado de Hidalgo, durante trabajos de salvamento arqueológico asociados con la planificación de esta importante vía férrea.
El proyecto de construcción del tren comenzó en abril de 2025 y, según cifras oficiales, el avance actual es de aproximadamente un 10%. El INAH ha liderado exploraciones a lo largo de la ruta, lo que ha permitido identificar 12 zonas de interés arqueológico, incluyendo tanto restos coloniales como de la era mesoamericana. Víctor Francisco Heredia Guillén, coordinador del proyecto de salvamento, destaca la importancia de estos descubrimientos, los cuales no solo revelan la rica historia de la región, sino que también obligan a considerar la preservación del patrimonio ante el progreso moderno.
Recientemente, se encontró un altar de tres niveles de un metro cuadrado, conocido como momoztli, construido con diferentes tipos de piedra y que contiene restos humanos, objetos cerámicos y obsidiana. Alrededor de la base del altar, se localizaron cuatro cráneos humanos y lo que parecen ser huesos de piernas, sugiriendo un uso ritual o sacrificial. Este altar se sitúa a 300 metros del perímetro de Tula Chico, en las cercanías de Tula Grande, el principal centro ceremonial de la civilización tolteca. Se estima que esta estructura data de entre 900 y 1150 d.C., durante el apogeo de los toltecas.
Las excavaciones anteriores ya habían revelado que la región albergaba una gran ciudad, con estudios que indicaban una población de al menos 60,000 habitantes en una extensión de más de 16 kilómetros cuadrados. Dan M. Healan, experto en toltecas y profesor emérito de la Universidad de Tulane, subraya que los altares eran componentes comunes de la arquitectura cívica, ceremonial y residencial de los toltecas.
Mientras los objetos y restos humanos encontrados están en fase de estudio, el futuro del sitio se mantiene incierto. La ruta del tren se ubica a solo 600 metros del sitio arqueológico de Tula, lo que plantea una serie de desafíos. Si bien se han tomado en cuenta factores no arqueológicos, como la oposición de la comunidad, la cuestión de cómo y si se preservarán estos hallazgos sigue en el aire.
Heredia Guillén advierte que la definición final de la ruta del tren aún no ha sido establecida. Una vez que se tome una decisión, se evaluarán las implicaciones sobre estos y otros elementos arqueológicos, asegurando que la preservación del patrimonio y las necesidades del proyecto sean consideradas con rigor.
En la región, la construcción de otros proyectos ferroviarios, como el polémico Tren Maya, también ha suscitado preocupaciones sobre el impacto en el patrimonio y el medio ambiente. Los responsables del proyecto del tren Ciudad de México-Querétaro enfatizan que se están llevando a cabo exámenes exhaustivos. A medida que avanza la obra, se llevan a cabo más excavaciones prometedoras, incluida la del altar cerca de Tula, donde se esperan más hallazgos en el futuro.
Este emocionante descubrimiento no solo destaca la riqueza del pasado prehispánico de México, sino que también plantea importantes interrogantes sobre cómo equilibrar el desarrollo moderno con la preservación de nuestro patrimonio cultural.
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