La State Library of Victoria, una emblemática institución que ya cuenta con 171 años de historia, ha decidido dar marcha atrás en un polémico plan de reestructuración tras una fuerte reacción pública. La propuesta original incluía la eliminación de 39 empleos y un cambio radical hacia una orientación más centrada en experiencias digitales para turistas, algo que desató la indignación de escritores, artistas y académicos de renombre.
La intención inicial de reducir el personal de bibliotecarios de referencia de 25 a 10, así como la supresión de numerosos ordenadores de acceso público, fue percibida como una amenaza al modelo tradicional de la biblioteca. La falta de consulta pública previa a estas decisiones generó un clima de descontento, tanto entre el personal como en la comunidad.
La dirección de la biblioteca anunció, en un comunicado emitido a primera hora del viernes, que había decidido “retirar la propuesta de reorganización” después de considerar con atención la retroalimentación recibida durante el período de consulta. En este sentido, destacaron su compromiso de “refinar nuestro enfoque” de manera que se priorice el fortalecimiento de los servicios y la modernización de las operaciones.
Más de 220 figuras destacadas, incluyendo a nombres reconocidos como Nick Cave y Geraldine Brooks, firmaron una carta abierta expresando su preocupación y exigiendo mayor rendición de cuentas. Otros críticos, como la escritora Helen Garner, señalaron que esta reestructuración podría dañar la reputación de Melbourne y transformar la biblioteca en un mero “centro de fiestas”.
El descontento se materializó en peticiones que acumularon miles de firmas, evidenciando el compromiso de la comunidad con la biblioteca. Por ejemplo, una iniciativa lanzada por el Community and Public Sector Union en Victoria reunió más de 4,600 apoyos. A pesar de la cancelación del plan, la manifestación programada para apoyar a los trabajadores de la biblioteca continuará.
El liderazgo de la biblioteca había argumentado que estos cambios eran necesarios para adaptarse a la creciente demanda y a las nuevas formas en que las personas interactúan con este vital espacio cultural. Sin embargo, con esta reciente decisión, la State Library of Victoria busca asegurar su lugar como un núcleo de historia, arte y conocimiento para las generaciones futuras.
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