En un estudio de Miami, un grande y oxidado bote de acero, hecho de barriles soldados, se ha convertido en el centro de atención de la exposición “Exile”, presentada por los artistas Antonia Wright y Rubén Millares. Este artefacto fue recuperado de las costas de Key Biscayne en 2022, resentido por el tiempo y marcado por la angustia. Dos agujeros de bala en la estructura hablan de un pasado violento, mientras que el esbozo infantil de un bote y la palabra “Mami” inscripta evocan las vidas de aquellos que se atreven a cruzar los peligrosos 93 millas que separan Cuba de Florida en busca de un futuro mejor.
La instalación forma parte de una conversación más amplia sobre la crisis migratoria cubana, exacerbada en los últimos años. La situación en la isla ha llegado a ser tan insostenible que más de un millón de cubanos han dejado el país desde 2021, buscando asilo o un permiso humanitario en Estados Unidos. Alrededor de la exposición, las voces de artistas como Coco Fusco reflejan la pesada carga emocional de aquellos que han visto a su nación desmoronarse. Fusco describe Cuba como un territorio devastado, una nación que parece haber sido bombardeada, cuyos hospitales están colapsados y donde los residentes luchan por servicios básicos.
Las políticas de migración de Estados Unidos han complicado aún más la situación. El fin de la política “Pies Mojados, Pies Secos” establecida por Barack Obama eliminó la residencia automática para los cubanos que llegaban por tierra o mar. Este cambio significó que muchos, que antes miraban a Miami como un destino seguro, ahora se enfrentan a la posibilidad de deportación.
Wright y Millares, en su reflexión artística, intentan no solo generar empatía, sino una experiencia de “encarnación” que permita a los espectadores sentir lo que significa estar en esa lejana travesía. La exhibición cuenta con obras de Wright, que incluyen cianotipias bajo vidrios rotos, simbolizando la brutalidad y fragilidad, junto a las impresiones serigráficas de Millares, que transforman cifras financieras en un medio visual que refleja la deshumanización a través de la burocracia.
El contexto actual en Cuba es desalentador. Con un gobierno que continúa suprimiendo la libertad de expresión, los artistas se convierten en blanco de represión. En los últimos tiempos, se ha arrestado a varios artistas, silenciando sus voces en un momento crítico. La situación llama a una reflexión profunda sobre las realidades de la vida en la isla y los sacrificios personales de aquellos que buscan escapar.
A medida que la exposición “Exile” se exhibe en la Piero Atchugarry Gallery hasta el 2 de mayo, se vislumbra no solo una crítica a las condiciones de vida en Cuba, sino un llamado a la acción y a la comprensión de la complejidad de la migración. La obra de Wright y Millares, al invitar a un diálogo sobre estas temáticas, proporciona un espacio para la conexión emocional y una invitación a la empatía hacia aquellos que enfrentan este doloroso viaje hacia la libertad.
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