El reconocido Pittsburgh Post-Gazette anunció recientemente que ha evitado un cierre inminente gracias a la adquisición de este emblemático periódico por parte de una organización periodística sin fines de lucro. Este giro representa una tendencia creciente en el sector de los medios, donde diversas publicaciones están optando por el modelo de nonprofit para sortear la drástica disminución en los ingresos por publicidad y circulación.
Un caso destacado es el de The Salt Lake Tribune, que en 2019 se convirtió en el primer periódico de su tipo en el país en realizar una transición directa de una empresa con fines de lucro a una organización sin fines de lucro. Este cambio fue significativo, ya que requirió la aprobación del IRS, marcando un nuevo precedente en la industria. Con un directorio independiente y la implementación de una estricta política que separa a los reporteros de los donantes, el Tribune ha podido mantener su integridad periodística y, a su vez, renunciar a las endorsements políticas.
Desde su fundación en 1871, The Salt Lake Tribune ha cambiado de manos múltiples veces. En 2010, la adquisición del periódico por parte de Alden Global Capital, un fondo de inversión conocido por sus drásticas medidas de reducción de costos, dejó al periódico con deudas que superaban los $278 millones. La posterior reestructuración resultó en despidos y la intervención del Departamento de Justicia de EE.UU. En 2016, el empresario local Paul Huntsman compró el periódico y facilitó su conversión a nonprofit.
Por su parte, en 2022, Chicago Public Media se hizo cargo del Chicago Sun-Times, creando una de las organizaciones de noticias locales sin fines de lucro más grandes del país. Fundado en 1948, el Sun-Times ha recorrido un largo camino desde su creación por Marshall Field III. La nueva sinergia entre el periódico y la emisora de NPR WBEZ ha multiplicado su alcance, aprovechando la colaboración para enriquecer sus contenidos.
El Tampa Bay Times, por otro lado, fue fundado como el West Hillsborough Times en 1884 por Paul Poynter, quien en 1978 dejó el periódico a una escuela de periodismo local, convirtiéndolo efectivamente en un emprendimiento sin fines de lucro. Esta herencia continua refleja la importancia de los periódicos en la comunidad, demostrando que el compromiso con el periodismo puede coexistir con un modelo de financiación alternativo.
Sin embargo, la situación financiera del periodismo no se limita a EE.UU. En diversas partes del mundo, incluidos países del Caribe, organizaciones de noticias enfrentan desafíos similares, donde la reducción de personal y el cierre de medios se vuelven cada vez más comunes. Incluso la Asociación de Prensa, que ha existido desde el siglo XIX como una organización no lucrativa, ha tenido que ofrecer paquetes de jubilación a algunos de sus periodistas, ajustándose a una nueva realidad donde el enfoque se desplaza del periodismo impreso a las plataformas digitales.
Con la lucha por sobrevivir en un panorama mediático en constante cambio, la transición hacia el modelo nonprofit emerge como una posible solución. En un momento en que la calidad y la integridad del periodismo son más críticas que nunca, estas transformaciones no solo representan una estrategia de supervivencia, sino una oportunidad para revitalizar el compromiso con la información precisa y objetiva en el servicio de la comunidad.
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