Rusia ha intensificado su campaña de ataques contra Ucrania con un asalto devastador la noche pasada, marcando uno de los episodios más mortales del año. Las cifras reportadas indican al menos 16 muertes, entre las cuales se incluye un niño de apenas 12 años. Este ataque ha utilizado una combinación de drones y misiles, generando un impacto significativo en ciudades clave como Kiev y Odesa. Las autoridades informan que hay decenas de heridos, incluyendo más de 100 personas solo en la capital.
Tras el ataque, las calles de Kiev se convirtieron en un escenario caótico. Varias zonas ardían en llamas, mientras los bomberos luchaban por controlar los múltiples incendios que surgían de edificios gravemente dañados. Según el alcalde Vitali Klitschko, cuatro personas murieron en la capital, mientras que Odesa sufrió la pérdida de nueve vidas y Dnipró, dos. Las imágenes de los daños en edificios residenciales son desgarradoras; algunos siguen en llamas, mientras las operaciones de rescate continúan.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, subrayó la urgencia de mantener la presión internacional sobre Rusia, afirmando que este tipo de asaltos refuerzan la necesidad de no levantar las sanciones contra el país agresor. Afirmó que, además de los muertos, el número de heridos podría aumentar conforme avancen las labores de rescate.
El consejo militar local informó que las fuerzas aéreas lograron neutralizar 31 misiles y 636 drones, aunque lamentablemente 12 misiles y 20 drones alcanzaron sus objetivos en un período de 24 horas. A pesar de este esfuerzo defensivo, se reiteró la necesidad de medidas más contundentes por parte de la comunidad internacional. La diplomacia ucraniana, representada por el ministro de Exteriores Andrii Sybiha, hizo un llamado urgente para no retrasar la implementación de sanciones ni de ayudas a Ucrania, describiendo la inacción como “inmoral y peligrosa”.
En la mañana, los rescates continuaban. Klitschko reportó ataques adicionales en Kiev, detallando un incidente en el que un dron se estrelló contra un edificio de 18 plantas. Las consecuencias fueron evidentes, con rescates llevándose a cabo para liberar a personas atrapadas en escombros. Los informes de heridos en la capital alcanzaron las 54 personas solo en ese lugar.
Los ataques no se limitaron a Kiev. En Odesa, un bombardeo contra un edificio alto dejó un saldo trágico de nueve fallecidos y 23 heridos. Las autoridades locales también dieron cuenta de daños en infraestructuras clave y en instalaciones portuarias. En Dnipró, la situación fue similar, donde al menos dos personas perdieron la vida y 30 resultaron heridas en ataques que se extendieron durante toda la noche. En Járkov, la segunda ciudad más grande de Ucrania, dos residentes también fueron víctimas de ataques con drones.
Este episodio de violencia subraya la creciente brutalidad del conflicto y las tensiones que persisten en la región. Los líderes ucranianos continúan exigiendo apoyo y sanciones severas, buscando mitigar el impacto de esta nueva ola de agresiones.
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