Después de años de planificación y construcción, el nuevo edificio del Museo de Arte del Condado de Los Ángeles (LACMA) está listo para abrir sus puertas este fin de semana. Bajo la dirección de Michael Govan, este proyecto ambicioso no solo transforma el variado campus de LACMA en una estructura sinuosa, sino que también propone un nuevo enfoque sobre lo que puede ser un museo enciclopédico, renunciando a las divisiones tradicionales en favor de conexiones temáticas que atraviesan el tiempo y el espacio.
Govan ha expresado que “mientras que los museos del siglo XIX se centraban en la categorización y el conocimiento, hoy en día, en una Los Ángeles moderna, la migración y la interconexión son fundamentales en nuestra vida diaria.” Este cambio de perspectiva ha sido objeto de debate y controversia. Críticos han cuestionado desde la forma orgánica y gris del edificio, diseñada por el arquitecto suizo Peter Zumthor, hasta su presupuesto desmesurado de 720 millones de dólares, que aumentó desde los 650 millones inicialmente proyectados. Además, se ha planteado que el nuevo LACMA presenta menos espacio de exposición que sus predecesores.
La fundación Ahmanson, habituada a aportar arte al museo, dejó de hacer donaciones en 2020 debido a preocupaciones sobre esta nueva dirección. Asimismo, en un esfuerzo por financiar el proyecto, Govan ha conseguido 150 millones de dólares de la multimillonaria de medios, David Geffen, la donación en efectivo más grande en la historia de LACMA. La fallecida Elaine Wynn contribuyó con 50 millones, mientras que 125 millones provinieron de fondos de impuestos del condado de Los Ángeles.
Afuera, los visitantes podrán encontrar vínculos con el antiguo LACMA, como la escultura “Smoke” de Tony Smith, la fuente de Alexander Calder restaurada, y el Pabellón de Arte Japonés, diseñado por Bruce Goff. En contraste, nuevas instalaciones incluyen “Feathered Changes” de Mariana Castillo Deball y “Split-Rocker” de Jeff Koons, esta última compuesta por 50,000 plantas resistentes a la sequía, donadas por los billionarios de pistachos Lynda y Stewart Resnick, a quienes se les ha acusado de un consumo excesivo de agua en el Valle Central.
Dentro del museo, el diseño ha sacrificado las presentaciones históricas tradicionales por fusiones y yuxtaposiciones inusuales. La nueva Galería David Geffen ofrece 110,000 pies cuadrados de espacio expositivo, distribuidos en un solo nivel a 30 pies sobre el nivel de la calle. La colección permanente de LACMA, que abarca 6,000 años, se organiza geográficamente alrededor de cuerpos de agua, enfatizando la comunicación y el intercambio sobre las fronteras y las identidades fijas.
Con un total de 78 galerías cerradas, el museo despliega temas como “Indigenismo en América Latina,” “Cultura Automovilística,” y “El Mediterráneo Antiguo: Creencias en Fusión,” donde obras contemporáneas y clásicas se exhiben lado a lado. Por ejemplo, se puede apreciar una escultura mexica de la diosa de la agricultura, Chicomecoatl, frente a “Día de Flores” de Diego Rivera, creando una conversación visual entre el pasado y el presente.
A lo largo del perímetro, los espacios de exhibición se diseñan con cierta fluidez, contrastando con el interior íntimo y contenido de muchas galerías, que se visten de tonos azules y rojos profundos. Estos espacios tradicionales aún se reservan para colecciones significativas, como la Colección Perenchio de Arte Impresionista y Moderno, donde se pueden ver obras emblemáticas.
El enfoque general del nuevo LACMA busca disolver las barreras no solo entre disciplinas, sino también entre el museo y el mundo exterior. La estructura, que está rodeada de vidrio con cortinas diseñadas por Reiko Sudö, permite que la luz natural fluya, aunque esto acarrea desafíos para la conservación de algunas obras. La experiencia de perderse en el vasto arte del museo podría transformarse en un ejercicio consciente de su entorno inmediato.
La nueva propuesta de LACMA generará reacciones diversas. Mientras algunos lamenten la pérdida de la experiencia museística tradicional, otros celebrarán la apertura hacia nuevas narrativas que desafían las jerarquías establecidas. Esto convierte al museo no en un simple archivo del arte global, sino en un espacio que invita a la reflexión, el cuestionamiento y la curiosidad, adecuándose a una era donde la información es accesible al instante.
La directora ejecutiva de conservación, curaduría y exposiciones, Diana Magaloni, enfatiza la importancia de provocar curiosidad más que simplemente transmitir información, un principio que ahora guía la misión del renovado museo.
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