En Washington, D.C., el impacto de la administración Trump sobre la educación superior parece haber disminuido en comparación con los primeros meses de su mandato en 2025. Kevin Carey, vicepresidente de programas educativos en New America, observó que la intensidad de los ataques institucionales ha disminuido, lo que podría ofrecer a las universidades una oportunidad para reagruparse y fortalecer su posición ante futuros desafíos.
Durante un panel titulado “El Quinto Pilar: Hacia dónde va la educación superior”, se discutió la necesidad de crear una coalición sólida entre las universidades, similar a una “NATO” para instituciones académicas. Lee Bollinger, presidente emérito de Columbia University, enfatizó que un ataque a una universidad debería ser defendido por todas. Esta estrategia busca unificar esfuerzos en la defensa de las instituciones contra presiones externas.
El panel también incluyó a Dominique Baker, profesora asociada de educación y política pública en la Universidad de Delaware, quien subrayó la dificultad de representar una diversidad tan amplia de instituciones, desde universidades de investigación altamente financiadas hasta colegios comunitarios. La creación de una coalición efectiva requiere un enfoque inclusivo que beneficie a todas las partes involucradas.
A pesar de la falta de respuestas concretas, Bollinger y Baker contextualizaron el momento actual dentro de un marco histórico. Bollinger destacó cómo las universidades fueron sorprendidas por la agresiva agenda de Trump, mientras que Baker, reflexionando sobre sus experiencias en Texas, mencionó cómo políticas autoritarias que se observan a nivel nacional ya habían sido probadas a nivel estatal, evocando temores sobre el futuro de la educación superior en Estados Unidos.
Las referencias a escenarios históricos también fueron cautivadoras. Baker analiza las similitudes con las crisis de las décadas de 1920 y 1930 en Alemania, cuestionando qué papel asumieron entonces las instituciones en su momento de descontento social. En este sentido, los panelistas señalaron que la neutralidad institucional, cada vez más común entre los presidentes de universidades, podría ser insuficiente en tiempos de crisis moral.
Carey aportó una lección cautelosa sobre el papel de las universidades alemanas durante el régimen nazi, recordando que inicialmente fueron líderes, pero luego fracasaron en su responsabilidad social. Este vacío fue ocupado por otras instituciones a nivel global, particularmente en Estados Unidos.
Al cerrar esta discusión, queda la interrogante de cuán preparados están las universidades actuales para desempeñar un papel proactivo en la defensa de los valores democráticos y académicos en un contexto cada vez más polarizado. La creación de una red de apoyo podría ser fundamental para afrontar las amenazas que la educación superior enfrenta en el futuro.
Esta información es pertinente hasta el 22 de abril de 2026.
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