De la política social a la política partidista, así es como se dibuja el nuevo horizonte que enfrenta Ariadna Montiel. Su designación inminente como la nueva líder nacional de Morena, en reemplazo de Luisa María Alcalde, no solo reafirma la influencia de la presidenta Claudia Sheinbaum dentro del partido, sino que también destila una estrategia clara: resolver desde el ámbito gubernamental las crisis internas que afectan a la formación política de cara a las elecciones de 2027.
Esta decisión marca el segundo movimiento significativo de Sheinbaum en menos de una semana. Esta serie de cambios busca estabilizar la dirección del partido tras un año y medio caracterizado por la inestabilidad en su dirigencia. Hace tan solo unos días, Citlalli Hernández dejó su cargo como Secretaria de las Mujeres para sumarse a la Comisión de Elecciones de Morena, bajo la misma premisa de fortalecer el rumbo del partido.
Montiel, quien ha sido fundamental en la implementación de los programas sociales del gobierno desde que asumió como subsecretaria de Bienestar en diciembre de 2018, ahora se prepara para abandonar su despacho en una de las carteras más relevantes del gabinete, que gestiona más de 1,000 millones de pesos en diversos programas sociales, como la pensión para adultos mayores y el programa Sembrando Vida.
Su experiencia en la política ha sido notable. Desde el primer día del mandato de Andrés Manuel López Obrador, Montiel se ha destacado por su eficiencia, lo que le valió ser ratificada en su cargo por Sheinbaum en 2024, siendo una pieza clave en la política social de la Cuarta Transformación. Su cercanía con la presidentesa se consolidó durante la contienda interna de Morena, donde fue acusada por Marcelo Ebrard de utilizar la estructura de los Servidores de la Nación a favor de Sheinbaum. Sin embargo, las autoridades electorales, al desestimar tales denuncias, dejaron abiertas las interrogantes sobre el uso político de los programas sociales.
Las críticas no quedaron en el aire; partidos de la oposición como el PAN y el PRI argumentaron que la implementación de estos programas alimentó un clientelismo que favoreció a la 4T, un tema que resonó con fuerza durante la campaña de 2024, a pesar de la resolución del Tribunal Electoral a favor de Sheinbaum.
Ariadna Montiel tiene un pasado que la forma como política. Como estudiante, fue parte del movimiento que luchó contra el aumento de cuotas en la Universidad Nacional Autónoma de México en 1999. Con los años, se consolidó dentro del PRD, donde trabajó junto a figuras como René Bejarano, para luego dar un salto a Morena, atraída por la visión de López Obrador. En su trayectoria, ha ocupado roles clave, desde ser diputada en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal hasta su actual cargo como titular de Bienestar.
López Obrador le confirió una responsabilidad significativa cuando la nombró para su actual puesto, recordándole la esencia del proyecto nacional y ahora la presidenta electa ha decidido recurrir nuevamente a ella en un momento crítico para salvar el rumbo del partido.
Con estas dinámicas, el cambio de Montiel hacia la dirección de Morena representa no solo una transformación interna, sino un testimonio del flujo constante en el panorama político mexicano, donde cada decisión puede tener repercusiones profundas y duraderas.
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