Los empleadores en México enfrentan un reto significativo: el regreso al trabajo en oficina tras el auge del home office. Un análisis reciente revela que, aunque el 95% de los empleados estima fundamental la flexibilidad laboral, solo un 3.3% de las ofertas de trabajo incluyen opciones de teletrabajo. Esta situación indica que el home office se ha convertido en una excepción más que en la norma, a lo que se añade la preocupación de que un regreso a la oficina sin un propósito claro podría aumentar la rotación de personal y minar la lealtad de los colaboradores.
Yoani Aceves, Chief Talent Officer en Talenca, destaca que muchos empleadores promueven el regreso a la oficina bajo el argumento de fortalecer la cultura laboral, pero este objetivo se desvanece cuando, en la práctica, las interacciones son nulas y no se fomenta realmente la colaboración. Este desencanto puede derivar en una frustración palpable entre los trabajadores, quienes experimentan el retorno como una imposición en vez de una oportunidad.
El contexto actual muestra que un 48% de los empleadores prefieren el trabajo presencial, mientras que solo un 6% opta por la modalidad completamente remota. Por su parte, un 34% emplea un modelo híbrido, que exige asistir a la oficina entre uno y dos días a la semana. Particularmente entre las generaciones millennial y Z, hay una clara preferencia por los modelos híbridos y remotos.
Para que un regreso a la oficina sea exitoso, las empresas deben redefinir el legado del espacio laboral. La remodelación de oficinas y la creación de áreas adecuadas para la socialización pueden resultar en un ambiente más acogedor. Aceves y su colega Arleth Leal sugieren que simplemente regresar a las mismas rutinas y espacios que antes de la pandemia no es suficiente; es crucial generar un ambiente donde los colaboradores se sientan motivados y valorados.
Iniciativas como “momentos culturales” pueden ser una estrategia efectiva. Esto implica coordinar la asistencia de equipos en ciertas fechas para trabajar juntos en proyectos y reforzar los valores de la empresa. Además, el diseño de una experiencia laboral que integre bienestar, colaboración y un sentido de comunidad puede ser decisivo para hacer el regreso más atractivo.
Las propuestas deben ir más allá de una clase de yoga aislada, que podría generar más desinterés que motivación. Un programa de bienestar laboral debería ser constante, estructurado y alineado con las necesidades de los empleados, lo cual puede incluir descuentos para gimnasios o clases regulares que fomenten la salud física y mental.
Las empresas que logren crear un ambiente atractivo y flexible no solo incrementarán la satisfacción de sus empleados, sino que también impactarán positivamente en su productividad. El desafío radica en que la modalidad de trabajo elegida mantenga un enfoque en la colaboración y el bienestar de los trabajadores, convirtiendo el regreso a la oficina en una oportunidad, no en una obligación.
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