La reciente adquisición de los activos de Iberdrola en México por parte de la empresa española Cox, por un monto de 4,000 millones de dólares, ha marcado un hito en el sector energético del país. Con este movimiento, Cox se consagra como la principal generadora privada de electricidad en México, alcanzando una participación del 25% en el mercado eléctrico mayorista. Esta transacción, que se formalizó en julio de 2025, consolida una década de operaciones de la compañía en la región.
El portafolio energético de Cox es diversificado e incluye producción a partir de fuentes renovables y térmicas, así como proyectos de autoconsumo y generación distribuida. Además, la firma gestiona sistemas de almacenamiento de energía y ofrece certificados de garantía de origen renovable, como IRECs y GDOs. La capacidad operativa que adquiere, que asciende a 2,600 megavatios distribuidos en 15 centrales —incluidos parques eólicos y fotovoltaicos—, junto con una cartera de proyectos que suman 12,000 megavatios, le permitirá fortalecer su posición en el sector.
Cox destaca que esta compra no solo amplía su capacidad de generación, sino que también le permite abarcar toda la cadena de valor del negocio energético, desde el desarrollo hasta la comercialización, brindando servicios a más de 500 grupos industriales de diversos sectores en México. La estrategia de la empresa se alinea con su objetivo de concentrar el crecimiento en regiones prioritarias, con un enfoque especial en América, donde México representa el eje central de su plan operativo para el período 2026-2028.
El presidente ejecutivo de Cox, Enrique Riquelme, subrayó que esta adquisición refuerza el perfil de la empresa al integrar servicios de energía y agua bajo una única plataforma. El ejecutivo también expresó su confianza en el gobierno mexicano, afirmando que la operación se enmarca en la visión de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien busca convertir la energía y el agua en políticas de Estado orientadas a un desarrollo sostenible e inclusivo.
Cox, además, se manifiesta alineada con las prioridades del gobierno en términos de seguridad energética y soberanía hídrica, destacando que existe un marco regulatorio claro que facilita la atracción de inversión internacional. Aparte de sus operaciones en el sector eléctrico, la compañía tiene una fuerte presencia en el ámbito hídrico, ofreciendo soluciones que incluyen la desalinización, tratamiento de aguas residuales y desarrollo de infraestructuras de irrigación.
Con esta adquisición, Cox no solo reafirma su compromiso con el crecimiento en el sector energético de México, sino que también muestra su interés en colaborar con el gobierno para impulsar la inversión en infraestructura estratégica y contribuir al desarrollo del país.
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