México se alista para enfrentar en 2026 una temporada de lluvias y ciclones tropicales que promete ser intensa, impulsada por un posible aumento de actividad en el Océano Pacífico y la influencia del fenómeno climático El Niño. Según el pronóstico oficial emitido por autoridades federales, se anticipa la formación de entre 29 y 36 sistemas tropicales en los océanos Pacífico y Atlántico, con especial atención durante la fase más activa del año entre agosto y octubre.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ha indicado que el Pacífico será la región con mayor actividad, proyectando entre 18 y 21 sistemas tropicales, incluidos 9 a 10 tormentas tropicales y de 5 a 6 huracanes de categorías 1 o 2. Además, se prevén entre 4 y 5 huracanes mayores, correspondientes a las categorías 3, 4 o 5. Estos datos llaman a la atención a los estados costeros como Guerrero, Oaxaca, Michoacán, Colima, Jalisco, Nayarit, Sinaloa y Baja California Sur, que podrían experimentar su impacto directo.
En contraste, el Atlántico presenta un pronóstico más moderado, con una expectativa de 11 a 15 sistemas tropicales y entre 7 y 8 tormentas tropicales. La región también podría recibir de 3 a 5 huracanes menores y 1 a 2 mayores. A pesar de una actividad menor en comparación con el Pacífico, es importante recordar que un solo ciclón puede provocar daños severos si llega a tierra.
El fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) será un factor clave, ya que el SMN prevé que este fenómeno se desarrolle entre mayo y julio, con una probabilidad del 61%, y que se intensifique durante el pico de la temporada de ciclones. Hacia el invierno, se estima un 25% de probabilidad de que se convierta en un evento de El Niño muy fuerte. Este fenómeno tiende a modificar patrones de lluvia y actividad ciclónica, lo que lo convierte en un elemento crucial a monitorear.
La combinación de ciclones tropicales, fuertes lluvias y variaciones oceánicas plantea riesgos significativos, que incluyen inundaciones urbanas, desbordamientos de ríos, deslizamientos en áreas montañosas, marejadas en costas y daños a infraestructura. Para mitigar estos riesgos, Protección Civil ha comenzado a reforzar sus medidas de monitoreo, con programas de alertamiento anticipado, limpieza de ríos y capacitación operativa en todo el país.
La temporada de huracanes en México comienza oficialmente el 15 de mayo en el Pacífico y el 1 de junio en el Atlántico, extendiéndose hasta el 30 de noviembre. Este 2026, los ciclones en el océano Pacífico llevarán nombres como Amanda, Boris, Cristina y Douglas, entre otros, mientras que en el Atlántico se asignarán nombres como Arthur, Bertha y Cristobal. Cabe destacar que los nombres de fenómenos que causen daños extraordinarios pueden ser retirados de supuestas futuras listas.
Además, los huracanes se clasifican según su velocidad de vientos sostenidos, comenzando desde 119 km/h, donde un ciclón tropical se convierte en huracán, pasando por las categorías que van de 1 a 5, donde las últimas tres son consideradas de mayor peligrosidad por su potencial destructivo.
Ante este panorama, las autoridades hacen hincapié en que los pronósticos no buscan alarmar, sino promover la prevención y fortalecer la capacidad de respuesta frente a una temporada que podría traer eventos significativos. La preparación y el monitoreo constante serán esenciales para garantizar la seguridad de las comunidades en las zonas vulnerables de México.
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