La calificación soberana de México se ha mantenido estancada en el nivel más bajo del grado de inversión durante cinco años, un hecho que refleja el débil crecimiento económico del país, según Todd Martínez, director senior y co director de soberanos en Fitch para América Latina. Este estancamiento es una preocupación notable, ya que el grado de inversión denota la capacidad de la economía para resistir tensiones y acceder a los mercados externos con cierta flexibilidad.
Martínez enfatiza que, a pesar de un marco de políticas macroeconómicas robusto, la posición fiscal del país se ha debilitado. El compromiso del Banco de México (Banxico) con su meta de inflación también es un tema de discusión, aunque el analista observa que persiste un compromiso con prácticas macroeconómicas prudentes, lo que ayuda a sostener la calificación “BBB-” con perspectiva estable que México ostenta desde abril de 2020.
Sin embargo, la permanencia en este nivel del grado de inversión implica que el margen para conservarlo es limitado. En caso de enfrentar un episodio de aversión al riesgo, un shock externo o interno, la situación podría complicar las finanzas públicas. Fitch advierte que la dependencia del gobierno de un crecimiento económico sostenido para reducir el déficit representa un riesgo considerable. La agencia proyecta un déficit de 4.4% del PIB para 2027, superior al 3.5% que se previó anteriormente.
A lo largo de los últimos cinco años, el crecimiento económico de México ha sido uno de los más débiles en América Latina y entre los países emergentes. Martínez señala que esta debilidad está vinculada a factores institucionales, problemas de violencia y un deterioro en la producción petrolera. La reciente debilidad fiscal, unida a un crecimiento insignificante, coloca a la deuda pública en una trayectoria ascendente, lo que se ha convertido en un desafío principal para la calificación soberana del país.
Pese a estos obstáculos, el país ha logrado resistir la incertidumbre y evitar una recesión, destacando esfuerzos en la consolidación fiscal que han calmado las presiones a la baja sobre la calificación. En cuanto a las proyecciones para el PIB mexicano, Fitch espera un crecimiento del 1.7% para este año, impulsado por políticas económicas menos restrictivas y un cambio en la política monetaria hacia un enfoque más neutral. La ausencia de ajustes fiscales severos en el gasto de capital debería favorecer un incremento en el crecimiento económico.
A medida que el panorama económico continúa evolucionando, queda claro que un avance hacia un crecimiento más sostenido podría resultar en una calificación soberana mejorada para México, lo cual es esencial para mejorar la estabilidad financiera y la percepción internacional del país. Desafíos persisten, pero la capacidad para enfrentar y manejar estos retos será fundamental para el futuro económico de México.
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