En el vibrante corazón de Manhattan, el desarrollo de Hudson Yards se prepara para recibir una obra de arte monumental que promete convertirse en un referente cultural. Durante el próximo año y medio, los visitantes del High Line, un parque elevado que ha transformado la experiencia urbana, se encontrarán con una escultura que rinde homenaje a las emblemáticas Budas de Bamiyán. Estas colosales estatuas, que datan del siglo VI en Afganistán, fueron devastadas por el régimen talibán en 2001. La nueva instalación es obra del artista estadounidense-vietnamita Tuan Andrew Nguyen y lleva el título de “Salsal”, el apodo que se le dio al Buda más grande, que significa “la luz brilla a través del universo”.
Nguyen, quien ha expresado su deseo de que su obra sea un “sitio de indagación y memoria”, ha creado una escultura de 8,2 metros de altura que no es una réplica exacta de los Budas originales, pero utiliza un material similar: arenisca tallada. Las manos de las antiguas estatuas fueron destruidas hace siglos en actos de iconoclasia, y en su lugar, Nguyen ha incorporado dos manos monumentales de acero que flotan ligeramente separadas de las extremidades de arenisca, sostenidas por varas altas. Estas manos representan la valentía y la compasión, y han sido fundidas a partir de proyectiles de artillería recuperados en Afganistán, un proceso que se conecta con la práctica del artista de transformar objetos bélicos de la guerra de Vietnam en símbolos de memoria y sanación.
La elección de los materiales no es casual. Nguyen ha destacado la relevancia de las similitudes entre las guerras de Estados Unidos en Afganistán y Vietnam, lo que añade una capa de significado a su obra. “Los materiales son cruciales en mis proyectos”, señala. Inicialmente, se consideró el uso de arenisca de Pakistán, pero los desafíos logísticos llevaron a optar por una piedra que fue tallada y transportada desde Vietnam.
El contraste entre la vasta, orgánica arenisca de “La Luz que Brilla a Través del Universo” y el impresionante entorno industrial de acero, hormigón y vidrio que la rodea en Hudson Yards evoca una surrealista sensación de viaje en el tiempo. Cecilia Alemani, directora y curadora principal del High Line Art, subraya la relevancia histórica de la arenisca en el arte contemporáneo, afirmando que “no es algo que estamos acostumbrados a ver”.
Desde 2023, cuando se propuso la escultura, los acontecimientos globales han intensificado su pertinencia. La reaparición del régimen talibán en Afganistán y la invasión de Ucrania por parte de Rusia no han dejado de resonar en el contexto de esta obra. En la actualidad, el proyecto ha cobrado una nueva dimensión en medio de los conflictos mundiales, incluido el enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán.
Alemani señala que “los trabajos de arte público pueden volverse relevantes o adquirir un nuevo significado en función de las circunstancias”. La escultura de Nguyen representa un esfuerzo por conectar con la memoria colectiva y la resiliencia a través del arte.
Ubicada en un lugar prominente donde 30th Street se cruza con Tenth Avenue, la instalación será acompañada por una serie de charlas mensuales y sesiones de meditación guiada, comenzando el 16 de mayo, coincidiendo con una importante feria de arte en las cercanías.
Este profundo y esperanzador proyecto, que permanecerá expuesto en el High Line Plinth hasta el otoño de 2027, se suma a una serie de comisiones de renombrados artistas que han enriquecido el paisaje artístico de Nueva York, invitando al público a reflexionar sobre el pasado, el presente y el futuro del conflicto humano a través del arte.
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