En un audaz movimiento que reafirma la confianza en el mercado artístico del Reino Unido, el multimillonario británico Joe Lewis ha decidido vender una parte significativa de su vasta colección de arte en una subasta exclusiva que se llevará a cabo en Sotheby’s, Londres, en junio. Este evento promete ser histórico, ya que se estima que la colección generará entre 150 y 200 millones de libras, lo que la convertiría en la colección de un solo propietario más valiosa jamás vendida en el país. El récord previo pertenece a la colección de Pauline Karpidas, que alcanzó los 101 millones de libras en septiembre pasado.
Este anuncio sigue a una prueba de mercado realizada en marzo, cuando Sotheby’s vendió cuatro obras de Lewis por 35,8 millones de libras. Este primer lote se centró en artistas de la Escuela de Londres, tales como Francis Bacon y Lucian Freud, considerados esenciales en la identidad de la colección de Lewis. Según Oliver Barker de Sotheby’s, la subasta de junio ofrecerá un conjunto mucho más amplio de obras, abarcando titanes del arte de los últimos 150 años, incluidos Freud, Modigliani, Klimt y Picasso.
Entre las obras destacadas se encuentra el retrato de sociedad de Gustav Klimt de 1902, Bildnis Gertrud Loew, con una estimación de 20 a 30 millones de libras; Homme à la pipe de Amedeo Modigliani, con un valor estimado entre 12 y 18 millones; y dibujos de Pablo Picasso y Lucian Freud, que también han sido catalogados en esta venta que representa una parte importante del legado artístico de la familia Lewis.
La colección, formada principalmente entre los años 90 y 2015, ha sido cuidadosamente curada por Joe Lewis y su hija Vivienne. A pesar de esta venta histórica, la familia deja claro que su búsqueda de arte contemporáneo sigue vigente, comprometiéndose con los artistas vanguardistas que han sido influenciados por los maestros representados en su colección.
Lewis, de 89 años, es un respetado inversor con una fortuna estimada en 7,000 millones de dólares. Acumuló su riqueza mediante el comercio de divisas en las décadas de 1980 y 1990 y ha estado involucrado en el Arte a través de su dominio del mercado. Su decisión de llevar esta venta a Londres destaca un respaldo estratégico al mercado británico, el cual ha enfrentado desafíos desde el referéndum del Brexit. A pesar de que Londres ha sufrido una percepción de declive en comparación con Nueva York y otras capitales, Barker sostiene que el potencial de la ciudad sigue brillando y esta subasta servirá como un testimonio de su relevancia.
La decisión de Lewis de no buscar un acuerdo de garantía para la colección refleja su confianza en el mercado y en el interés de los coleccionistas. A medida que se acerca la subasta, con obras que ya han sido reconocidas y valoradas por los expertos, el evento de junio se perfila como una celebración no solo del arte, sino de la continuidad y la evolución de un legado que sigue vivo en manos de una nueva generación.
Con esta ambiciosa subasta, Lewis y su familia están posicionándose no solo como coleccionistas astutos, sino también como figuras influyentes en la narrativa del arte contemporáneo, subrayando que el verdadero negocio del arte sigue siendo tan relevante como hace décadas.
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