En el primer trimestre de 2026, los ingresos públicos en el país experimentaron una considerable caída anual, en un contexto marcado por un incremento del gasto público y una contracción del Producto Interno Bruto (PIB), según datos revelados por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Durante este periodo, los ingresos presupuestarios alcanzaron 2 billones 224,264 millones de pesos, lo que significó una disminución del 0.7% en comparación con el mismo trimestre del año anterior.
El Informe de Finanzas Públicas y Deuda Pública detalló que la mayor reducción se observó en los ingresos petroleros. A pesar del aumento en los precios del crudo debido a la inestabilidad en Medio Oriente, los ingresos por la venta de petróleo se situaron en 216,186 millones de pesos, 87,816 millones de pesos por debajo de lo programado y un 9.4% menos que en el periodo anterior. Carlos Lerma Cotera, subsecretario de Ingresos, atribuyó esta disminución a la apreciación del peso frente al dólar, señalando que la producción se alineaba con las expectativas, aunque un 2% más baja de lo previsto.
Por otro lado, los ingresos provenientes del pago de impuestos también mostraron un descenso. La recaudación fiscal alcanzó 1 billón 575,413 millones de pesos, lo que representó una caída del 0.6% respecto al año anterior, impulsada principalmente por una menor recaudación del Impuesto Sobre la Renta (ISR) y del Impuesto al Valor Agregado (IVA).
En cuanto al gasto público, este alcanzó los 2 billones 431,602 millones de pesos, lo que se traduce en un aumento del 2.6%. Sin embargo, se registró un subejercicio significativo de 251,658 millones de pesos. Estos resultados llegan en un contexto de contracción del PIB, que cayó un 0.8% en el primer trimestre, según la estimación oportuna del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Esta marcada reducción es la más significativa para un trimestre desde 2020, cuando se inició la pandemia de Covid-19.
Con estos datos, queda de manifiesto el complejo panorama económico que enfrenta el país, en el que se entrelazan la necesidad de aumentar los ingresos fiscales y el reto de administrar un creciente gasto público en un período de desaceleración económica. La información plantea interrogantes sobre la política fiscal y la capacidad del gobierno para adaptarse a estos desafíos.
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