En un mundo donde la inteligencia artificial genera un flujo incesante de contenido, las reflexiones sobre su impacto cultural son cada vez más apremiantes. Desde visiones que predicen un “internet muerto”, dominado por bots, hasta escenarios utópicos donde un ingreso básico universal concede a los humanos un nuevo tiempo creativo, las proyecciones son variadas y complejas. En medio de este debate, un artista ha estado explorando lo que la IA generativa ya está provocando en nuestra cultura: Trevor Paglen. Su obra reciente y su libro, “How to See Like a Machine: Images After AI”, profundizan en cómo la comprensión colectiva de las imágenes se encuentra anclada en un paradigma que ya no refleja nuestra realidad tecnológica.
Paglen argumenta que el viejo paradigma, centrado en la semiótica y la interpretación humana, trata las imágenes como meros signos a interpretar. En contraste, propone un nuevo modo de percepción que considera las imágenes como “activaciones”, estímulos que generan respuestas preconscientes dentro de circuitos técnicos y culturales. Esta manera de ver desafía la pregunta tradicional: “¿Qué dice esta imagen?” y la transforma en “¿Qué hace esta imagen?”.
Este enfoque no es del todo nuevo; durante las últimas décadas, pensadores como Vilém Flusser y Paul Virilio han investigado cuestiones similares. Sin embargo, lo novedoso es el entorno tecnológico contemporáneo que, según Paglen, ha desencadenado dos grandes transformaciones: la visión por computadora y la IA generativa. La primera reduce nuestro campo visual a vectores y abstracciones, mientras que la segunda utiliza estas representaciones para manipular nuestra relación con la realidad misma.
La noción de “realismo máquina” que Paglen introduce implica que las imágenes generadas por máquinas son capaces de realizar funciones que antes no eran posibles. Estos sistemas de visión artificial, por ejemplo, normalizan la vigilancia para el beneficio del capital, transformando el panorama visual y afectando cómo los humanos interactúan con su entorno digital. Hoy en día, las imágenes que consumimos en redes sociales no solo nos observan, sino que también se adaptan a nuestro comportamiento, optimizando algoritmos para capitalizar nuestra atención con una precisión antes inalcanzable.
En su libro, Paglen a menudo reutiliza ideas de artículos y exposiciones previas, lo que puede dar la impresión de que sus obras están subordinadas a su investigación teórica. Entre sus proyectos destacados se encuentra “ImageNet Roulette”, una iniciativa de 2019 junto a Kate Crawford que expuso públicamente los sesgos de las tecnologías de reconocimiento facial. Esta interacción provocó que muchos se enfrentaran a las limitaciones y errores de estos sistemas, creando conciencia sobre su impacto en la sociedad.
Otra parte notable del trabajo de Paglen se adentra en las formas modernas de “guerra cognitiva” que la tecnología facilita, donde las percepciones humanas se alteran sin que muchas veces seamos conscientes de ello. Al analizar la relación entre magia, percepción y realidad, Paglen retrocede hasta programas experimentales de control mental de la década de 1950, como el infame MKUltra. Tal análisis resalta cómo, en la cultura conectada actual, estas manipulaciones de la percepción se han vuelto accesibles, escalables y automatizadas, transformándose en técnicas utilizadas en la comunicación digital contemporánea.
En el capítulo más reciente de su libro, Paglen argumenta que en la era post-IA, todas las imágenes portan un estatus cuasi-indexical, similar a las fotografías de OVNIs, donde la distinción entre lo “verdadero” y lo “falso” se disuelve en la ambigüedad. Este fenómeno refleja un entorno mediático en el que las creencias preexistentes de los espectadores determinan cómo interpretan la realidad visualizada.
A medida que la sociedad navega por esta nueva cultura mediática, Paglen aboga por la necesidad de una alfabetización mediática más profunda; una realidad que se ha vuelto apremiante dados los cambios constantes en la tecnología. Los expertos sugieren que estamos en medio de un cambio de era, pasando de medios basados en la red a la IA. Sin embargo, muchos todavía no han procesado adecuadamente la transición previa del medio lineal al basado en la red.
Las tesis de Paglen podrían ofrecer un camino claro hacia la orientación en este complicado paisaje visual. A medida que las máquinas optimizan sus circuitos de retroalimentación, a menudo para objetivos explotadores, poseen una notable capacidad para influir en nuestro paisaje cognitivo y emocional. Si bien las obras y libros de Paglen no redefinirán por sí solos este paisaje, sí ofrecen una valiosa claridad que puede ayudar a los humanos a modelar su propia agencia dentro de un mundo cada vez más mediado por la inteligencia artificial.
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