En una tarde estival de 2009, José Azeite se encontraba en un Sanborns buscando un libro de Murakami, pero realmente solo deseaba evadir las miradas curiosas de los empleados, aprovechándose de la excusa de comprar un libro para acceder al baño. Como era habitual en esas tiendas, las pantallas proyectaban música, pero lo que asombró a Azeite fue el video de “Thriller” de Michael Jackson, el legendario ícono pop recientemente fallecido. Un niño, fascinado, empezó a bailar al ritmo de la música, y poco a poco, una multitud se unió a él, formando un emotivo homenaje al rey del pop.
Azeite, impresionado, reflexionó sobre el impacto cultural que Jackson había tenido. Desde su infancia a los ocho años como líder de los Jackson 5, su vida estuvo marcada por el éxito, pero también por el abuso emocional en un entorno impiadoso. Este maltrato dejó profundas cicatrices en su personalidad, aunque logró sobresalir y convertirse en un ícono, dejando atrás a su familia tóxica.
Los años ochenta le vieron alcanzar la cumbre con hits inolvidables, consolidándose junto a Madonna y Prince como uno de los máximos exponentes del pop. Michael no solo destacó por su talento, sino por su singularidad; el dominio que tenía sobre la música y el baile hacía que cada uno de sus sencillos se convirtiera en un fenómeno.
Su canción “They Don’t Care About Us” es un claro ejemplo de su ambición artística. Filmada en las favelas de Brasil, Azeite recordó cómo Michael se ganó el respeto de un líder criminal local, demostrando que su influencia trascendía incluso a los ambientes de mayor peligro. Sin embargo, su vida no estuvo exenta de controversias, enfrentando acusaciones muy graves que incluso lo llevaron a modificar letras por presiones externas.
La muerte de Jackson, inesperada y trágica, alteró el paisaje mediático. En un mundo donde los chismes eran la norma, el anuncio de su deceso fue un momento clave que marcó el inicio de una nueva era para el periodismo, donde las redes sociales empezaron a superar a los medios tradicionales en la rapidez de la información.
En los años posteriores, la figura de Jackson ha sido objeto de análisis continuo. A pesar de las acusaciones que lo rodearon, su legado perdura. En el recuerdo de aquellos niños que bailaban “Thriller” con alegría en un Sanborns, se encuentra la prueba indiscutible de su inmortalidad en la cultura pop.
En este contexto, Azeite se queda inmóvil, absorbedor en sus pensamientos, sintiendo el deseo de escabullirse mientras intenta recordar al rey del pop a través de pasos de baile incompletos. En un mundo que sigue evolucionando, Michael Jackson permanece como un titán inigualable de la música, un fenómeno que ha dejado huella en la identidad cultural colectiva.
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