El gobierno argentino ha dado un paso significativo hacia la modernización de las Fuerzas Armadas, anunciando que destinará parte de los ingresos generados por privatizaciones y la venta de bienes estatales a este objetivo. El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, confirmó que el 10% de lo recaudado por la venta, alquiler o cesión de propiedades del Estado se invertirá en el equipamiento y la renovación de las Fuerzas Armadas. Este mismo porcentaje se aplicará a los ingresos de privatizaciones que involucren empresas con participación estatal. Sin embargo, si un bien pertenece al ministerio de Defensa, este porcentaje podría alcanzar hasta el 70%.
La medida, publicada el lunes en el Boletín Oficial, marca un cambio notorio en la estrategia del gobierno, especialmente considerando que la intención inicial de privatizar más de 40 empresas ha tenido un desarrollo limitado. Hasta la fecha, sólo se ha concretado la privatización de IMPSA, una compañía dedicada a la producción de turbinas, que había sido estatizada durante la presidencia de Alberto Fernández (2019-2023).
Además, el gobierno ha indicado el inicio de procesos para la privatización de diversos activos estatales, incluidos una línea de ferrocarril, empresas del sector energético, la Casa de la Moneda, la mayor empresa de aguas del país y una compañía encargada del manejo de equipajes en aeropuertos. Esta serie de privatizaciones se estima que podría generar alrededor de 2,000 millones de dólares, según el ministro de Economía, Luis Caputo, y se espera que se realicen antes del fin del año.
Este acercamiento del Ejecutivo a las Fuerzas Armadas se hace más evidente después de que el presidente Javier Milei designara al general Carlos Alberto Presti como ministro de Defensa, marcando un hito al ser el primer militar en asumir este cargo desde la última dictadura (1976-1983). Históricamente, los gobiernos posteriores a este periodo han mantenido una relación distante con las fuerzas armadas, lo que hace que esta nueva dirección pueda tener implicaciones profundas en la estructura y funcionamiento del sector.
Cabe recordar que el último conflicto armado de Argentina fue en 1982, en el que se enfrentó al Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas, conflicto que culminó en una derrota para el país sudamericano. Con la reciente iniciativa del gobierno, la actualización y el equipamiento de las Fuerzas Armadas parecen ser una prioridad en la agenda nacional de Argentina en medio de un contexto político y económico desafiante.
Esta información se corresponde a datos del 4 de mayo de 2026, y se espera que las próximas semanas y meses sean cruciales para el desarrollo de estas privatizaciones y la implementación del plan de modernización militar.
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