Los futuros de soya en la Bolsa de Chicago (CBOT) alcanzaron un nuevo máximo en siete semanas el pasado lunes, impulsados por el aumento de los precios del crudo y la creciente demanda de las plantas de procesamiento. Esta situación se desarrolla en medio de tensiones geopolíticas en el Medio Oriente, que han exacerbado la incertidumbre en los mercados.
El maíz también experimentó un ligero aumento, subiendo 3.50 centavos hasta los 4.84 dólares por bushel, gracias a la fortaleza del petróleo y a la preocupación por el posible impacto de las lluvias en la siembra de primavera en Estados Unidos. En contraste, el trigo mostró volatilidad, oscilando entre expectativas de precipitaciones en el árido cinturón del trigo estadounidense y el riesgo de que estas llegaran demasiado tarde para mitigar los daños ocasionados por la sequía.
Jim Gerlach, presidente de A/C Trading, señaló la incertidumbre respecto a si las lluvias previstos podrían aliviar la situación, planteando la pregunta: “¿Es demasiado tarde?”. El trigo aumentó 1.254 centavos, situándose en 6.39 dólares por bushel, mientras que los futuros más activos alcanzaron su punto más alto en casi dos años, reflejando las preocupaciones por el rendimiento de la cosecha de trigo duro rojo de invierno debido a condiciones climáticas adversas.
Los operativos del sector agrícola están a la espera del informe del Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA), que ofrecerá datos sobre el progreso de la siembra. En el cinturón cerealero del centro y este de Estados Unidos, algunos agricultores aún no han comenzado a sembrar maíz y soya debido a las condiciones húmedas y frías.
Además, la reciente escalada en los precios del petróleo, que subió un 4% el lunes, ha sido catalizada por la preocupación por posibles interrupciones en el suministro, como advirtió Emiratos Árabes Unidos sobre amenazas de misiles y un incendio en un buque surcoreano. Esta fortaleza en los precios de energía ha respaldado los costos de los cereales, ya que maíz y soya son ingredientes fundamentales para la producción de biocombustibles.
La interconexión entre estos mercados y los eventos geopolíticos subraya la complejidad del escenario actual, donde cada factor puede influir drásticamente en los precios y la disponibilidad de alimento a nivel global. La atención se centrará en los desarrollos futuros, ya que los agricultores y comerciantes continúan navegando en un panorama marcado por la incertidumbre climática y política.
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