El devastador paso del Huracán Otis por las costas de Guerrero en octubre de 2023 ha dejado consecuencias profundas que van más allá de la devastación física. Un análisis reciente revela que el trabajo de cuidados, que tradicionalmente recae en las mujeres, ha dificultado de manera significativa el acceso a apoyos y a oportunidades laborales para la población afectada.
En un estudio realizado en Acapulco, se constató que la vulnerabilidad ante desastres no es un fenómeno neutral. Factores como el género, las responsabilidades de cuidado y las condiciones de marginación juegan un papel crucial en cómo las personas se preparan, enfrentan riesgos y logran recuperarse. Los datos son claros: el 32.5% de los encuestados mencionó haber asumido más responsabilidades de cuidado desde el desastre, con un notable aumento en la carga para las mujeres, que reportaron un 34.5% en comparación con un 30% de los hombres.
La sobrecarga de responsabilidades no solo ha impactado la vida diaria de quienes asumen el trabajo de cuidados, sino que también ha afectado su movilidad y capacidad para acceder a recursos. Más de la mitad de quienes asumieron nuevas cargas de cuidado indicaron que estas actividades obstaculizaron su acceso a ayudas y su búsqueda de empleo. Este porcentaje se eleva a un alarmante 56.2% entre las mujeres, subrayando el impacto desproporcionado de estas tareas en su recuperación y acceso a recursos tras el desastre.
Este patrón de distribución del trabajo de cuidados es un fenómeno que se repite en México y en muchos otros países del mundo. Las mujeres no solo enfrentan desafíos económicos y profesionales debido a esta carga, sino que también soportan un desgaste físico y emocional significativo. Este contexto ha generado un clamor creciente por la implementación de un Sistema Nacional de Cuidados, que podría aliviar parte de esta carga y permitir que las mujeres puedan diversificar sus roles.
La situación que enfrentan las mujeres en Guerrero tras el Huracán Otis es un recordatorio de la necesidad urgente de abordar la desigualdad en el trabajo de cuidados. La resiliencia de las comunidades ante desastres naturales no puede lograrse sin considerar el contexto de género y las dinámicas familiares que influyen en la capacidad de recuperación. En un mundo donde los desastres son cada vez más frecuentes, es esencial realizar cambios estructurales que reconozcan y redistribuyan la carga de cuidados, asegurando así la equidad y el bienestar para todos.
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