En un suceso que ha conmocionado tanto a la comunidad científica como a las comunidades indígenas, el 24 de abril, un contratista del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de los Estados Unidos arrasó un valioso sitio arqueológico en el desierto de Sonora, en el suroeste de Arizona. Durante la construcción de nuevas secciones del muro fronterizo entre Estados Unidos y México, se destruyó un intaglio de 280 pies por 50 pies, que se estima tiene alrededor de 1,000 años de antigüedad.
Ubicado en la remota esquina del Refugio Nacional de Vida Silvestre Cabeza Prieta, este intaglio es considerado sagrado por las comunidades indígenas locales y forma parte de una biosfera designada por la UNESCO. Este ecosistema alberga una vasta diversidad de flora y fauna, muchas de ellas en peligro de extinción, y cuenta con más de 3,000 petroglyphs que reflejan la historia y cultura de los pueblos originarios.
Lorraine Eiler, una anciana Hia-Ced O’odham y cofundadora de la Alianza Internacional del Desierto Sonorense, subrayó la importancia cultural de esta destrucción, declarando que “no se puede separar nuestra tierra de nuestra cultura”. A pesar de las advertencias hechas por miembros de su comunidad y del personal del refugio al DHS sobre el valor del intaglio, las máquinas de construcción avanzaron, dejando un profundo sentido de pérdida.
Eiler relató que un grupo de “corredores” de O’odham, que participaban en una práctica ceremonial, vieron a los bulldozers acercándose al sitio, lo que provocó que ella intentara comunicarse con diversas organizaciones ambientales y tribales. Sin embargo, sus esfuerzos fueron en vano. Ella sostiene que la destrucción del intaglio fue un “acto deliberado” por parte de los contratistas, quienes aparentemente ignoraron las advertencias.
Este intaglio, que representaba la forma de un pez, quizás en conexión con los que se encuentran en el cercano Mar de Cortés, no era simplemente una piedra grabada; era un vínculo con los ancestros, lleno de memoria y significado. Rick Martynec, arqueólogo retirado que ha estudiado el intaglio durante dos décadas, aseveró que su destrucción es como aniquilar las líneas de Nazca en Perú, un patrimonio cultural que debió ser protegido y promovido.
Aaron Wright, antropólogo de preservación en Archaeology Southwest, describió la destrucción como una “travesty arqueológica”. Según él, el intaglio tenía características únicas en un área remota del desierto de Sonora, y su pérdida representa un daño irreparable no solo a un sitio arqueológico, sino también a las tradiciones y prácticas culturales de un pueblo.
Los detractores han enfatizado que la falta de supervisión en la construcción de la infraestructura fronteriza está poniendo en grave peligro sitios arqueológicos y recursos naturales sensibles en la región. Aaron Cooper, director ejecutivo de la Alianza Internacional del Desierto Sonorense, advirtió que, si esta tendencia continúa, la destrucción de sitios sagrados se volverá inevitable.
Por el momento, ni el DHS ni las autoridades correspondientes han ofrecido comentarios sobre el incidente. La construcción del muro en la frontera ha sido una prioridad para varias administraciones estadounidenses, aunque su ejecución plantea serias preocupaciones sobre su impacto en la herencia cultural e histórica de las comunidades indígenas y el medio ambiente del suroeste.
Actualización al 2026-05-05: Otros grupos están organizándose para presionar a las autoridades en un esfuerzo por proteger lo que queda de este valioso patrimonio cultural.
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