En el primer trimestre del año, México ha logrado reducir su déficit fiscal, una noticia alentadora en medio de un escenario de debilidad en los ingresos tributarios, tal como se desprende de un análisis reciente. De acuerdo con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) se ubicaron en 156,200 millones de pesos hasta febrero, marcando una disminución del 6.9% en comparación con el mismo periodo del año anterior.
La razón detrás de esta mejora radica en una contención notable del gasto programable, que compensó la caída registrada en los ingresos. Estos últimos enfrentaron presiones debido a menores volúmenes de exportación de petróleo y a la apreciación del peso, que redujo el valor en moneda nacional de la renta petrolera. En total, los ingresos públicos sumaron 2 billones 224,264 millones de pesos, lo que representa una caída anual del 0.7%.
El impacto de la fortaleza del peso frente al dólar se hizo sentir en la recaudación de impuestos como el IVA y en los ingresos petroleros, mostrando una clara relación entre el tipo de cambio y la capacidad de financiación del gasto público. Por otro lado, el gasto público alcanzó los 2 billones 431,602 millones de pesos; aunque esto representa un incremento del 2.6% anual, se evidenció un subejercicio de 251,658 millones de pesos.
De acuerdo con el análisis, los resultados fiscales del primer trimestre evidencian una estrategia de consolidación que se apoya más en la contención del gasto que en la fortaleza de los ingresos. Este enfoque, aunque efectivo, tiene sus limitaciones, especialmente dado que los ingresos tributarios siguen suavizándose en línea con una actividad económica moderada. Además, los riesgos asociados al petróleo persisten, a pesar de un contexto de precios relativamente positivo.
Con las metas fiscales en mente, el gobierno de Claudia Sheinbaum se dispone a continuar su camino hacia la consolidación fiscal, luego de que el déficit fiscal del año pasado se situara en un 4.8% del Producto Interno Bruto (PIB), superior a la meta inicial del 3.9%. Para este año, se busca reducir dicho déficit a un 4.1%.
Asimismo, otro factor clave en la reducción del déficit han sido los superávits reportados por empresas públicas del estado, como Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Pemex, aunque reportó un superávit de 7,600 millones de pesos, fue inferior a los 56,300 millones de pesos que se habían programado. Esto se logró, en parte, gracias a una contracción del 30.4% real anual en el gasto primario. Por su parte, la CFE reportó un superávit de 27,800 millones de pesos, superando el déficit de 7,000 millones de pesos que se esperaba, impulsado por una contracción del gasto del 19.3% real anual.
Las cifras del primer trimestre de 2026 muestran una ruta hacia la consolidación fiscal en medio de desafíos significativos, lo que resalta la compleja interrelación entre el gasto público, los ingresos tributarios y las condiciones del mercado global.
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