El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se ha pronunciado sobre los elevados precios de las entradas para el Mundial de 2026, que se llevará a cabo en Estados Unidos, Canadá y México. En una reciente exposición durante la Conferencia Global del Instituto Milken en Los Ángeles, Infantino argumentó que la alta demanda en el mercado de reventa justifica estos costos, que han sido objeto de críticas. La FIFA ha recibido un asombroso número de 500 millones de solicitudes de entradas para el torneo, mientras que algunos tickets para la esperada final, programada para el 19 de julio en Nueva Jersey, se están revendiendo por más de 2 millones de dólares cada uno.
Infantino destacó que el hecho de que ciertas entradas se ofrezcan a precios exorbitantes en el mercado secundario no implica que el costo oficial sea ese. “Si alguien compra una entrada por 2 millones de dólares, yo mismo le llevaré un perrito caliente y una Coca-Cola”, afirmó con un tono ligero, en un intento de poner en perspectiva la situación. Además, mencionó la diferencia notable en comparación con los precios de la final del Mundial de 2022 en Qatar, donde los tickets oscilaban entre 206 y 1,607 dólares. En contraste, para el Mundial de 2026, los precios de las entradas para la final están entre 2,030 y 6,370 dólares.
La polémica ha llevado a la FIFA a enfrentar peticiones de diversos grupos, incluidos legisladores estadounidenses, que han instado a una revisión de los precios. En respuesta, la organización ha introducido algunas entradas de 60 dólares, ubicadas en las esquinas superiores de los estadios, aunque con una disponibilidad limitadísima en comparación con otras categorías. “Estamos en el mercado de entretenimiento más desarrollado del mundo y debemos aplicar los precios de mercado”, dijo Infantino. “En Estados Unidos, la reventa es legal, y si vender entradas a un precio bajo se vuelta a revender a un costo alto, eso es parte de la dinámica del mercado”.
El presidente de la FIFA también subrayó que aproximadamente el 25% de las entradas para los partidos de la fase de grupos están disponibles por menos de 300 dólares, aclarando que este valor es comparable a lo que se paga por ciertos eventos deportivos universitarios en el país. Este enfoque de la FIFA ha suscitado un amplio debate sobre el equilibrio entre la accesibilidad y el valor de un evento de tal magnitud.
Con el Mundial cada vez más cerca, la atención se centra no solo en el espectáculo del fútbol, sino también en el acceso que los aficionados tendrán a vivir una experiencia que promete ser única en la historia del deporte.
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