En un caso que ha cautivado la atención pública, un padre y su hija de Lawrence, Nueva Jersey, se declararon culpables de operar un esquema fraudulento que se extendió durante cinco años. Erwin Bankowski y su hija, Karolina Bankowska, admitieron haber vendido más de 200 obras de arte falsificadas, haciéndose pasar por obras de reconocidos artistas modernos y contemporáneos. Este engaño les permitió defraudar a compradores por un total de al menos 2 millones de dólares.
La pareja se presentó ante un tribunal federal en Brooklyn el 28 de abril de 2026, donde se enfrentan a penas recomendadas de 33 a 41 meses en prisión, respectivamente. Entre las falsificaciones vendidas se encontraban piezas que afirmaban ser de artistas icónicos como Andy Warhol, Pablo Picasso y Banksy, así como de artistas nativos americanos notables como Fritz Scholder y Richard Mayhew. Desde 2020 hasta 2025, las obras se consignaron en galerías y casas de subastas de renombre en todo Estados Unidos, alcanzando precios de venta que varían desde $2,000 por una impresión falsa de Banksy, hasta $160,000 por un paisaje atribuido erróneamente a Mayhew.
Los acusados sostuvieron que algunas de las fake art habían pasado por colecciones privadas vinculadas a los artistas originales o que habían estado en posesión de galerías y corporaciones que habían cerrado. Para aumentar la credibilidad de las obras, incluso falsificaron sellos de galerías y certificados de autenticidad en papel envejecido.
El fiscal estadounidense para el Distrito Este de Nueva York, Joseph Nocella Jr., expresó su indignación, afirmando que los acusados se habían presentado como purveyores de arte de calidad mientras vendían mentiras disfrazadas de obras maestras. Esta estafa fue desmantelada, revelando la magnitud del fraude que habían perpetrado.
Entre los cargos que enfrentan se incluye uno poco común bajo la Ley de Artes y Artesanías Indígenas, que prohíbe la comercialización engañosa de bienes como si hubieran sido creados por artistas nativos americanos. Los fiscales buscan actualmente una restitución de al menos 1.9 millones de dólares.
Los abogados que representan a Bankowski y Bankowska han indicado que ambos han aceptado responsabilidad por sus actos, describiendo las decisiones tomadas como errores graves en un intento de mantener a sus familias. Este caso pone de relieve los desafíos que enfrenta el mundo del arte en la lucha contra las falsificaciones, un fenómeno que amenaza la confianza de los coleccionistas e inversores en el genuino valor del arte contemporáneo.
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