La economía mexicana se encuentra en un estado de cautela, según los últimos informes sobre la formación bruta de capital fijo (IMFBCF) y el consumo privado (IMCP) publicados por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística. Durante el mes de febrero de 2026, estas métricas reflejan una notable declinación en las decisiones de consumo tanto de las familias como de las empresas.
En lo que respecta a la formación bruta de capital fijo, se observó una caída del 0.8% en comparación con el mes anterior, marcando así el segundo mes consecutivo de descenso. A nivel interanual, la variación fue aún más alarmante, con una disminución del 3.6%, lo que implica que este indicador lleva 18 meses en números negativos. Entre los componentes de esta caída, los gastos en maquinaria y equipo retrocedieron un 2.3%, mientras que los gastos en construcción mostraron una leve mejora del 0.1%.
Desglosando los datos, los gastos en maquinaria y equipo de origen nacional cayeron un 1.6%, en tanto que los de origen importado bajaron un 1.8%. Dentro del segmento de construcción, los gastos residenciales crecieron un 0.6%, mientras que los dirigidos a proyectos no residenciales disminuyeron un 0.1%. Las inversiones, tanto privadas como públicas, también reflejaron retrocesos, con caídas del 0.9% y 0.7%, respectivamente. En el acumulado de enero y febrero, la inversión fija bruta presentó un descenso del 3.7%.
Este descenso en las inversiones se produce en un contexto de incertidumbre, especialmente relacionada con la revisión del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) y las reformas internas, aspectos que han llevado a una mayor cautela en el sector privado. Economistas del Grupo Financiero Monex apuntan que esta tendencia se ha mantenido debido a esta persistente incertidumbre en el comercio internacional.
Por otro lado, el consumo privado también ha presentado señales de debilidad. En febrero, reportó un retroceso del 0.5% en comparación con enero, marcando dos meses consecutivos de caídas. Aunque esta disminución es menos severa que la registrada en enero (-1.6%), aún se aleja de las expectativas de crecimiento leve que había anticipado el Inegi (0.2%). Dentro de los detalles, se destaca un descenso del 0.7% en la compra de bienes y servicios nacionales, mientras que la adquisición de bienes importados creció un 1.9%.
En los primeros dos meses del año, el consumo privado logró una expansión del 1.2%, una mejora comparativa frente a la caída del 2.1% del mismo periodo en 2025. Sin embargo, la base de fundamentales del consumo se mantiene débil, con remesas que solo crecieron un 0.4%, mientras que en términos de pesos, la caída fue del 15.5%. Además, el mercado laboral ha visto una pérdida de 111,000 empleos, lo que añade presión al consumo.
Ante esta situación, economistas de Valores Mexicanos advierten que la tendencia lateral del consumo nacional y la ralentización en la inversión privada podrían consolidar un escenario de estancamiento, susceptible a choques externos. Esta disminución en la inversión y el consumo se alinea con la estimación preliminar del Producto Interno Bruto (PIB) para el primer trimestre de 2026, que indica una contracción trimestral desestacionalizada del 0.8%.
Los datos de la demanda interna se publicaron poco después de que el gobierno mexicano anunciara una actualización del Plan México, que busca agilizar las inversiones a través de nuevas medidas. Sin embargo, la economía mexicana sigue enfrentando un camino difícil, marcado por la cautela y la incertidumbre.
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