Cuando se anunció la lista de artistas para la próxima edición de la Bienal de Venecia, la expectación era palpable con una participación inicial de 111 artistas. Sin embargo, al visitar el sitio web del evento, se ha confirmado que el número se ha reducido a 110. La ausencia se debe a la eliminación de Bodys Isek Kingelez, un renombrado artista congoleño reconocido por sus majestuosas esculturas de cartón que evocan ciudades opulentas. Aunque sus obras, denominadas “maquetas extremas”, celebradas desde su aparición en Documenta XI en 2002, han dejado una huella perdurable, Kingelez falleció en 2015.
Un portavoz de la Bienal ha aclarado que, pese a que Kingelez figuraba en la lista inicial, las obras consideradas para su inclusión ya no estaban disponibles. Esta afirmación deja abiertas interrogantes sobre qué piezas fueron contempladas por los asesores curatoriales de Koyo Kouoh, la curadora principal del evento.
Kouoh tuvo la ambición de incluir a Kingelez entre los pocos artistas fallecidos en la exposición, que también contemplaba figuras como Marcel Duchamp, Issa Samb, Pauline Oliveros y Seyni Awa Camara. Su legado sigue vivo, y sus trabajos están resguardados en prestigiosas instituciones a nivel mundial, que van desde el Museo de Arte Moderno, que realizó una retrospectiva en 2018, hasta la red de museos Tate en Londres. Actualmente, una de sus esculturas más emblemáticas es el centro de atención en la exposición “New Humans: Memories of the Future,” que se puede visitar en el New Museum de Nueva York.
“In Minor Keys”, la exhibición de Kouoh, se llevará a cabo póstumamente tras su fallecimiento en 2025. La visión de Kouoh será llevada a cabo por un grupo de cinco asesores curatoriales elegidos personalmente por ella, quienes son Gabe Beckhurst Feijoo, Marie Hélène Pereira, Rasha Salti, Siddartha Mitter y Rory Tsapayi. Esta colaboración promete mantener viva la esencia de la curaduría de Kouoh y el espíritu innovador que ella representaba.
La Bienal de Venecia, un espacio de encuentro para las más relevantes propuestas artísticas contemporáneas, continúa evolucionando y desafiando las expectativas del mundo del arte. La omisión de Kingelez, aunque lamentable, destaca la complejidad de la curaduría contemporánea y su relación con la historia, la disponibilidad y el impacto de las obras en el presente.
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