En el ámbito del cine documental en México, la obra “Li Cham” se destaca por su profunda narrativa y su capacidad de resonar emocionalmente con el público. Estrenada el 7 de mayo de 2026, este documental, dirigido por la cineasta maya-tsotsil Ana Ts’uyeb, ha capturado la atención no solo en el país, sino también en festivales internacionales donde ha sido reconocida, como el Festival Internacional de Cine de Morelia en 2024, donde se llevó el Ojo a Mejor Documental.
La película, con una duración de 74 minutos, es un relato polifónico que se articula en tsotsil y que da voz a las experiencias de mujeres de su familia, incluyendo a su madre, Margarita Hernández; su tía, Juana Vázquez; y Faustina Cruz, una familiar cercana. A través de sus historias, el filme refleja el trabajo diario de estas mujeres mientras realizan tareas tradicionales, como el cultivo de la tierra y la fabricación de prendas. Cada escena se presenta con una delicadeza intencionada, creando un canto intergeneracional que subraya la lucha por la dignidad y la autonomía femenina.
Ana Ts’uyeb, quien dejó su comunidad de Chenalhó a los 15 años para estudiar en un contexto urbano, ha revelado que la decisión de convertirse en cineasta fue impulsada por su deseo de contar su historia y la de su comunidad. Esta determinación fue fomrada en su adolescencia, cuando vio un documental sobre la masacre de Acteal, lo que le abrió los ojos a las posibilidades de la narrativa audiovisual más allá del cine comercial.
La historia que narra “Li Cham” no solo aborda cuestiones de género y violencia, sino que lo hace a través de la mirada tsotsil, proporcionando un enfoque femenino que reivindica la identidad cultural sin caer en la romantización o el estigma. Ana ha subrayado la influencia del zapatismo en su vida y en la de muchas otras mujeres de su generación, quienes ahora pueden aspirar a mayores oportunidades.
Para llevar a cabo este proyecto, Ana Ts’uyeb se benefició del Estímulo a la Creación Audiovisual en México y Centroamérica para Comunidades Indígenas y Afrodescendientes (ECAMC), desde 2021 hasta 2024. Sin embargo, ha señalado la escasez de recursos destinados al cine de pueblos originarios, lo que implica una competencia desigual con producciones de mayor presupuesto en festivales.
El filme culmina en una emotiva conversación entre Ana y su madre, quien expresa su alegría por el regreso de su hija, transformando la idea de pérdida en un símbolo de renacimiento. Con “Li Cham”, Ana Ts’uyeb no solo documenta la vida de su familia; también siembra las semillas de un futuro en el que las voces de las mujeres tsotsiles son escuchadas y valoradas.
Este proyecto, que puede considerarse una de las películas documentales más significativas del año en México, no solo busca entretener. Es, ante todo, un llamado a la reflexión sobre la historia y la identidad de las comunidades indígenas, cimentando el camino hacia el reconocimiento y la autonomía de estas voces en el panorama cinematográfico contemporáneo.
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