La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó el pasado 8 de mayo un brote de hantavirus a bordo del crucero MV Hondius, que navega en el Atlántico. Hasta la fecha señalada, se han notificado ocho casos de potencial contagio, de los cuales seis han sido confirmados a través de pruebas de laboratorio como infecciones por hantavirus, específicamente la cepa del virus de los Andes (ANDV). Esta cepa es notable porque es la única conocida que se transmite de persona a persona.
La tasa de letalidad se sitúa en un preocupante 38%, con tres fallecimientos reportados. De los seis casos confirmados, cuatro pacientes se encuentran hospitalizados: uno en cuidados intensivos en Johannesburgo, Sudáfrica; dos en hospitales de los Países Bajos; y otro en Zúrich, Suiza. La persona tratada en Düsseldorf, Alemania, ha dado negativo y ya no se considera un caso.
El MV Hondius ha generado una alerta sanitaria internacional tras la muerte de tres pasajeros —un matrimonio neerlandés y una mujer alemana—, mientras que otros han manifestado síntomas de esta enfermedad rara, normalmente asociada a roedores. A pesar de la preocupación, la OMS ha intentado calmar los ánimos, afirmando que el hantavirus es menos contagioso que el COVID-19. Sin embargo, se evalúa un riesgo moderado para los pasajeros y la tripulación del barco, que cuenta con unas 150 personas a bordo y actualmente navega hacia la isla española de Tenerife en las Canarias.
La situación es compleja, ya que se investiga el origen del brote, que, según la ONU, podría haber comenzado antes del inicio del viaje, dado que el primer caso registrado tuvo síntomas desde el 6 de abril. Las autoridades están en alerta, especialmente en Santa Elena, donde 29 pasajeros desembarcaron antes de que se conocieran los contagios, y la OMS ha iniciado una búsqueda de contactos para monitorear posibles síntomas en los desembarcados.
El hantavirus, endémico en ciertas regiones de Argentina, ha representado, en años recientes, al menos una treintena de casos anuales. Sus síntomas pueden derivar en síndromes respiratorios graves, lo que subraya la importancia de la vigilancia y prevención en la salud pública.
A medida que la OMS continúa actualizando su evaluación del riesgo, se resalta que el riesgo general para la población mundial es bajo, pero la situación requiere atención y seguimiento constante para controlar este brote y proteger a la comunidad internacional.
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