El peso mexicano mostró un notable avance frente al dólar en las operaciones del pasado viernes, alcanzando su mejor cierre desde finales de febrero. En un contexto de datos laborales robustos en Estados Unidos, la divisa local se posicionó en 17.1934 unidades por dólar, marcando una ganancia de 7.59 centavos o un 0.44% en comparación con la jornada anterior, que cerró en 17.2693.
Durante el día, el tipo de cambio registró un rango fluctuante, alcanzando un máximo de 17.3295 y un mínimo de 17.1918. Adicionalmente, el Índice Dólar (DXY), que mide el rendimiento del dólar frente a otras seis monedas principales, descendió un 0.17% hasta ubicarse en 97.90 unidades.
Un factor clave en este desempeño fue el informe de nóminas no agrícolas en Estados Unidos, que reveló un sorprendente aumento de 115,000 empleos en abril, muy por encima de las expectativas de los analistas, que previeron un incremento de solo 62,000. La tasa de desempleo se mantuvo estable en 4.3%.
Durante la semana, el peso se apreció en línea con otras inversiones de riesgo, beneficiándose del debilitamiento del dólar. Esta trayectoria positiva ha estado acompañada de expectativas de una posible tregua en el conflicto entre Estados Unidos e Irán. El cierre del viernes representó una apreciación acumulada de 25.26 centavos o 1.45% respecto al viernes anterior.
Expertos indicaron que el tipo de cambio operó en un rango de 17.30 a 17.19, pero existe una alta probabilidad de que busque un nuevo soporte en 17.12. Superar este nivel podría impulsar aún más la apreciación del peso.
Por otro lado, los inversores permanecen atentos a la situación en Oriente Medio. Marco Rubio, secretario de Estado estadounidense, anticipó que se recibiría una respuesta de Irán a una propuesta de paz, lo que podría influir en los mercados.
Mientras tanto, los próximos días serán cruciales con la publicación de datos de inflación en Estados Unidos, los cuales ofrecerán una perspectiva sobre las futuras decisiones de la Reserva Federal en relación con las tasas de interés, especialmente dadas las presiones ejercidas por el aumento de los precios del petróleo.
Estos acontecimientos sitúan al peso en un escenario en el que su desempeño podría verse beneficiado por factores tanto internos como externos, en un panorama económico que sigue evolucionando.
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