En México, el envejecimiento no es una experiencia uniforme; se ve profundamente influenciado por factores como el territorio, el género y la clase social. En el reciente I Coloquio Internacional sobre la vulnerabilidad socioterritorial de las personas mayores, organizado por el Instituto de Geografía de la UNAM, se destacó que millones de mujeres enfrentan condiciones económicas frágiles al llegar a la vejez. Esta vulnerabilidad es, en gran parte, un legado de décadas de desigualdad laboral y de la sobrecarga del trabajo de cuidados no remunerado, así como del acceso limitado a la seguridad social.
La investigadora Verónica Montes de Oca Zavala subrayó que el contexto histórico ha propiciado una distribución desigual de los empleos y los servicios, lo que se traduce en distintas experiencias de envejecimiento. En casi todas las entidades del país, las mujeres componen entre el 53% y el 54% de la población adulta mayor, lo que plantea la cuestión de la “feminización del envejecimiento”. Aunque es cierto que las mujeres poseen una mayor esperanza de vida—79.2 años frente a 72.7 años de los hombres—llegan a esta etapa con muchas menos posibilidades económicas.
La trayectoria laboral de muchas de estas mujeres ha estado marcada por la informalidad y la precarización, resultando en ingresos limitados y dependencia económica. A menudo, dedicaron largas horas al trabajo de cuidados y a labores domésticas sin remuneración, lo que ha impedido su acceso a pensiones y empleos formales. Esta situación ha generado un fenómeno conocido como “feminización de la deuda”, donde las adultas mayores se ven forzadas a endeudarse para cubrir gastos médicos y de cuidados ante la ineficiencia de los sistemas públicos.
Las desigualdades no son iguales en todo el país. De acuerdo con los datos presentados en el coloquio, la población mayor de 60 años representa un 12.8% del total en México, siendo las cifras más altas en la Ciudad de México (16%), Morelos (14%) y Veracruz (14%), mientras que algunos estados del sur como Michoacán presentan solo un 13%. La brecha en acceso a servicios de salud es notable: en Baja California Sur y Nuevo León, casi el 90% de la población mayor está afiliada a algún sistema de salud, mientras que en Michoacán esta cifra baja al 68%.
Los expertos también abordaron cómo las ciudades se han convertido en entornos hostiles para las personas mayores. La propuesta de implementar un modelo de “ciudad de 15 minutos” podría ayudar a mejorar su calidad de vida al facilitar el acceso a servicios esenciales. La soledad y las barreras sociales son elementos que deterioran tanto la salud física como mental de los adultos mayores, especialmente aquellos que viven en barrios vulnerables.
Actualmente, se estima que en México hay 17.8 millones de adultos mayores, y para 2070 este número podría ascender a casi 50 millones, lo que representará aproximadamente el 34.2% de la población nacional. Los especialistas coinciden en que uno de los desafíos fundamentales será abordar el envejecimiento poblacional desde una perspectiva que contemple los derechos humanos, el género y las desigualdades territoriales.
El coloquio también hizo referencia a marcos internacionales relevantes, como la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, firmada por México en 2023. Así, queda claro que, a medida que la población envejece, será crucial desarrollar políticas y prácticas que aseguren una vejez digna y equitativa para todos.
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