El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha hecho declaraciones contundentes respecto a la situación del uranio enriquecido de Irán, resaltando que este debe ser “retirado” antes de que se pueda considerar finalizada la guerra entre Estados Unidos e Israel contra la República Islámica. En una reciente entrevista emitida el 10 de mayo de 2026, en el programa “60 Minutes” de CBS, Netanyahu enfatizó que mientras exista material nuclear y las instalaciones de enriquecimiento persistan, el conflicto no puede darse por zanjado. “Se entra y se saca”, indicó Netanyahu al comentar sobre el proceso de extracción del uranio.
La posición de Netanyahu se refleja en su percepción de que la postura del entonces presidente estadounidense, Donald Trump, es similar. Aunque Trump, hablando desde un enfoque más negociador, mencionó que Irán está “militarmente derrotado” y sugirió que el uranio podría ser retirado “cuando se quiera”, las declaraciones de Netanyahu reflejan una urgencia particular sobre el asunto. El premier israelí subrayó la importancia de un acuerdo que facilite el proceso, argumentando que un acuerdo correcto podría hacer el retiro físicamente posible, sin necesidad de recurrir a acciones militares.
Sin embargo, Netanyahu fue cauteloso al abordar opciones militares, evitando entrar en detalles sobre estrategias específicas. “No voy a hablar sobre nuestras posibilidades militares”, señaló, agregando que se trata de una “misión de suma importancia” pero sin establecer un cronograma claro para las acciones.
Más allá del uranio, Netanyahu destacó la existencia de otros objetivos estratégicos aún no cumplidos, tales como el apoyo de Irán a grupos y su capacidad para fabricar misiles balísticos. Esto deja claro que, a pesar de los avances realizados, la amenaza persiste.
En un contexto más amplio, Israel sigue siendo un aliado clave para Estados Unidos, aunque Netanyahu expresó su deseo de que la ayuda militar estadounidense a Israel, actualmente de 3,800 millones de dólares anuales, se reduzca a “cero” en un futuro cercano. Esta perspectiva, un cambio significativo, apunta a un posible distanciamiento del apoyo militar del Pentágono, que el premier considera necesario durante la próxima década.
Netanyahu también mencionó el respaldo de China a Irán, insinuando la complejidad geopolítica de la situación, al decir que Pekín proporciona a Teherán componentes específicos para la fabricación de misiles. El premier se mostró esperanzado respecto al derrocamiento del régimen iraní, sugiriendo que podría conducir a la desarticulación de grupos como Hezbolá y Hamás: “Todo el andamiaje de la red terrorista que Irán construyó colapsa si el régimen iraní colapsa”.
En suma, las declaraciones de Netanyahu subrayan una urgencia palpable en torno al programa nuclear de Irán y reflejan el delicado equilibrio militar y político que rodea la región, planteando interrogantes sobre el futuro de la coalición entre Estados Unidos e Israel y las implicaciones para la seguridad global.
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