La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha lanzado una advertencia preocupante sobre los avances precarizados en los sistemas sanitarios a nivel mundial, que se enfrentan a un posible retroceso. Este alarmante llamado a la acción resuena en el informe titulado “Estadísticas Mundiales de Salud 2026”, publicado recientemente, donde se subraya que los objetivos de salud global no están siendo alcanzados debido a un progreso “desigual y lento”, con retrocesos en ciertas áreas.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, enfatiza que las desigualdades en el acceso a condiciones básicas de salud siguen afectando a grupos vulnerables, como mujeres, niños y comunidades marginalizadas. Destaca la importancia de invertir en sistemas de salud más sólidos y equitativos, manifestando que la creación de sistemas de datos resilientes es esencial para reforzar la rendición de cuentas y enfocar futuras acciones.
Aunque el informe trae consigo datos positivos, como una disminución del 40% en las nuevas infecciones por VIH entre 2010 y 2024 y una notable reducción en los consumos de tabaco y alcohol, estos progresos son menospreciados por la existencia de desafíos persistentes. Por ejemplo, el acceso a servicios vitales se expandió considerablemente, beneficiando a millones de personas en los últimos años. Entre 2015 y 2024, se estima que 961 millones de personas obtuvieron acceso a agua potable gestionada de manera segura, mientras que 1.600 millones accedieron a higiene básica.
Sin embargo, la situación de la malaria es alarmante, con un aumento del 8,5% en la incidencia desde 2015. La OMS advierte que este incremento es un obstáculo serio para alcanzar los objetivos globales en salud. Además, se subrayan otros problemas críticos, como el 30,7% de las mujeres en edad reproductiva que sufren de anemia y el hecho de que una de cada cuatro mujeres experimenta violencia de pareja a nivel mundial.
La cobertura sanitaria universal (CSU) ha sido obstaculizada, con un ligero aumento en el índice global de cobertura de servicios, solo pasando de 68 a 71 entre 2015 y 2023. El informe revela también que una cuarta parte de la población mundial enfrenta dificultades financieras debido a los costos sanitarios, y que 1.600 millones de personas cayeron en la pobreza por gastos en salud en 2022.
A medida que el mundo se adapta a las lecciones de la pandemia de COVID-19, la OMS recalca la urgencia de reforzar la atención primaria, invertir en prevención y asegurar financiación sostenible en salud. Entre 2020 y 2023, se estima que el impacto de la pandemia provocó más de 22 millones de muertes adicionales, superando largamente las cifras oficiales relacionadas con el COVID-19.
El informe también señala las deficiencias en la recolección de datos, que limitan la capacidad para monitorear tendencias de salud en tiempo real. En 2025, solo el 18% de los países reportaron datos de mortalidad en un año, y cerca de un tercio nunca había informado sobre causas de muerte. Esta escasez de datos de calidad afecta significativamente la planificación y respuesta en salud pública.
Mientras el mundo enfrenta estos graves desafíos en salud, la llamada de la OMS para tomar medidas urgentes resuena con más fuerza que nunca. La situación demanda una respuesta colectiva y decisiva para abordar las desigualdades persistentes y fortalecer los sistemas de salud a fin de no solo mantener sino también avanzar en los logros alcanzados.
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