En el vibrante entorno de Los Ángeles, un grupo de corredores ha cambiado la dinámica de los clubes de running tradicionales. Los N.E.L.A. Patrol Runners emergen como un colectivo que combina la pasión por el ejercicio con una misión social: patrullar y combatir actividades de la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE) en el noreste de la ciudad.
Fundada en enero, la iniciativa de Claudia Yañez busca no solo sudar en la mañana, sino también ser ojos y oídos críticos en su comunidad. Ella argumenta que, al correr, pueden involucrarse y observar más de cerca lo que ocurre en su vecindario, a diferencia de quienes están en vehículos.
Yañez ha implementado técnicas de patrullaje aprendidas de una capacitación organizada por el grupo Community Self-Defense Coalition. Durante sus recorridos por El Sereno, Highland Park, Cypress Park y Lincoln Heights, utilizan el método “SALUTE”, que consiste en recopilar información clave sobre la presencia de oficiales: tamaño del grupo, actividades de arresto, ubicaciones precisas, descripciones de uniformes, y detalles sobre el equipo utilizado, como armas o dispositivos de choque.
En caso de detectar irregularidades, se comunican con una línea de respuesta rápida gestionada por Union del Barrio, una organización con 45 años apoyando a inmigrantes latinoamericanos. El objetivo principal es verificar la presencia de ICE y alertar a la comunidad a través de redes sociales, actuando solo como observadores y evitando la confrontación directa.
Recientes alegaciones han señalado que desde enero de 2025, agentes de ICE han acosado y detenido ilegalmente a observadores públicos, creando un ambiente de inquietud e incertidumbre. En un caso notorio, una residente de Maine aseguró que un agente la amenazó con incluirla en una base de datos gubernamental tras filmar a agentes de ICE. Otros incidentes en Minnesota involucraron agredidos de gravedad contra observadores, destacando una situación donde se usaron armas para intimidar.
A pesar de estos peligros, los N.E.L.A. Patrol Runners mantienen su identidad de corredores, prefiriendo no utilizar vestimenta que los haga parecer sospechosos. Yañez argumenta que su atuendo cotidiano, como sudaderas de Nike y zapatillas Brooks, les permite mezclarse mejor en su entorno.
La idea de formar este grupo surgió tras una amarga experiencia personal: la detención de dos vecinos en una parada de autobús cercana. Esta experiencia resonó en Yañez, llevándola a reflexionar sobre su responsabilidad en la comunidad y la necesidad de actuar. Además, había liderado anteriormente otro club de running para mujeres y personas no binarias, donde se recaudaron fondos para apoyar a detenidos de ICE y a vendedores ambulantes, pero la urgencia de la situación la impulsó a buscar un impacto más directo.
Así, Yañez plantea una pregunta crucial: “Si vives en comunidades donde la gente ha sido secuestrada, ya estás patrullando. ¿Por qué no invitar a otros?” Con esta mentalidad, los N.E.L.A. Patrol Runners continúan su esfuerzo, combinado ejercicio y vigilancia para proteger a su comunidad.
La información presentada corresponde a un contexto hasta mayo de 2026, que refleja una creciente conciencia sobre la seguridad comunitaria y la defensa de los derechos humanos ante la actividad de ICE.
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