Olatz Rivera, la árbitra internacional, ha sido designada para pitar la final de la Copa de la Reina, que enfrentará este sábado, a las 21:00 hora peninsular, al Barcelona y al Atlético de Madrid en el estadio de Gran Canaria. Esta ocasión es especialmente significativa para la árbitra vasca, no solo porque se trata de su primera final copera, sino también porque tiene a su hijo, Lucio, con apenas un mes de vida, entre el público. “Él es ahora mismo mi mayor motivación y salgo al campo pensando: ‘Lo tengo que hacer por él'”, compartió Rivera en una entrevista. Reflexionó sobre el momento que había imaginado durante su embarazo: “Creo que esta final es el broche de oro para terminar la temporada. Un día, cuando sea mayor, le diré que cuando tenía un mes su mamá arbitró este partido, y espero que se sienta orgulloso”.
La noticia de su designación llegó de manera sorprendida para Olatz, quien fue informada a través de una cámara oculta organizada por el Comité Técnico de Árbitros (CTA) en la que participaron Fran Soto, Yolanda Parga y Marta Frías. “Me quedé un poco bloqueada, sin palabras. No me lo esperaba para nada”, confesó Rivera. A medida que avanza en su carrera y en su nueva etapa personal, Olatz destaca la importancia del apoyo de su familia, amigos y, sobre todo, de su pareja Elena, a quien agradece enormemente. “Tener un hijo es el acto más bonito que nadie ha hecho por mí”, subrayó, reconociendo los sacrificios que implica la maternidad.
A lo largo de sus nueve años en el arbitraje, Olatz ha experimentado un constante aprendizaje, un viaje que ha nutrido tanto su vida profesional como personal. En este contexto, ha revelado sus amuletos e imprescindibles: una cinta del Pilar, una figurita de la Virgen del Pilar, una libreta llena de consejos recogidos en partidos anteriores y fotos de familiares, amigos y compañeros que le recuerdan que no está sola.
Antes de ser árbitra, Olatz jugó al fútbol en equipos como Itugarpe, Bizkerre y Arratia, pero decidió colgar las botas a los 20 años. El camino hacia el arbitraje fue un giro inesperado que se fraguó en una casualidad, cuando acompañó a una amiga a inscribirse en un curso de arbitraje de fútbol sala. “Si ese día no hubiese quedado con Arantxa a tomar un café, ¿qué hubiese sido de mí?”, reflexiona, reconociendo cómo la maternidad le ha permitido reevaluar su trayectoria.
El arbitraje no solo le ha proporcionado una carrera, sino que también le ha brindado valores y fortaleza que no había encontrado en otros ámbitos. Con una combinación de pasión, dedicación y un renovado sentido de propósito, Olatz Rivera se alista para hacer historia en la final de la Copa de la Reina, llevando consigo la motivación de su pequeño y la admiración de quienes la apoyan.
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