En las próximas semanas, el mundo dirigirá su mirada hacia los estadios de fútbol, destacando el inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, un evento que tendrá lugar en México, Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, un desafío inminente se presenta en el horizonte: el cambio climático, que se posiciona como uno de los principales riesgos operativos para estas instalaciones.
Un informe titulado Campos en peligro, elaborado por diversas organizaciones, revela que la industria del fútbol genera alrededor de 66 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) al año. Esta significativa huella ambiental sitúa al deporte en el centro del debate sobre sostenibilidad y la infraestructura que debe adaptarse a los nuevos retos climáticos.
Los estadios que albergarán la Copa Mundial ya enfrentan amenazas climáticas crecientes. Se estima que, hacia el año 2050, nueve de cada diez de estos recintos estarán expuestos a condiciones de calor extremo, lo que podría comprometer la seguridad de los partidos si no se adoptan medidas adecuadas de adaptación.
Ante esta situación, Saint-Gobain, una reconocida firma especializada en construcción sostenible, subraya la necesidad de rediseñar estos espacios deportivos para que puedan operar bajo las nuevas condiciones climáticas. Las altas temperaturas, el aumento en la demanda de energía y agua, y la imperativa necesidad de mantener ambientes seguros para miles de asistentes, modifican por completo la forma en que se diseñan y construyen estos recintos.
El elevado consumo energético es otro aspecto a considerar. Según datos del Greenfoot Project, un estadio con capacidad entre 40,000 y 80,000 personas puede consumir hasta 25,000 kilovatios-hora (kWh) durante un partido de 90 minutos. Este consumo, que incluye iluminación, climatización y otros sistemas operativos, convierte a los estadios en instalaciones de alta intensidad energética, brindando un panorama complicado para mantener operaciones eficientes y sostenibles.
En respuesta a estas preocupaciones, la FIFA ha delineado un plan que busca reducir en un 30% la intensidad energética de las edificaciones para 2030. Para lograr este objetivo, se proponen diversas acciones: la construcción con materiales de bajas emisiones, el uso de energías renovables, la reducción en el consumo de agua potable, la incorporación de vegetación y la implementación de transporte de bajas emisiones para los asistentes.
Saint-Gobain ha tenido un papel activo en la renovación de estadios, como el emblemático Estadio Maracaná. A través de la utilización de materiales innovadores, como el vidrio SGG COOL-LITE, se reducirá la entrada de calor solar, logrando mantener una temperatura interior más confortable a la vez que se disminuye el consumo energético asociado al enfriamiento. En esta perspectiva, la eficiencia térmica se integra como parte esencial del rendimiento operativo de cada recinto, trascendiendo su propósito meramente arquitectónico.
La infraestructura deportiva del futuro dependerá de su capacidad de respuesta a condiciones ambientales cada vez más exigentes. La construcción ligera, eficiente y sostenible se ha consolidado como una herramienta crucial para asegurar el rendimiento de estos espacios a largo plazo, adaptándose a la nueva realidad del cambio climático.
A medida que se aproxima el Mundial, es imperativo que se propongan soluciones efectivas para garantizar que estos estadios no solo sean espectaculares, sino también sostenibles y seguros para los aficionados. Continúa la cuenta regresiva para un evento monumental, pero es igualmente crucial que se aborde la responsabilidad ambiental que conlleva.
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