Estados Unidos ha marcado un hito en su política migratoria al completar un año sin liberar a ningún inmigrante que ingresa ilegalmente por la frontera sur, una decisión anunciada por el gobierno de Donald Trump. Este enfoque ha sido elogiado por el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, quien afirmó que bajo el liderazgo de Trump se está logrando “la frontera más segura en la historia de Estados Unidos”.
La Patrulla Fronteriza, también conocida como CBP, ha mantenido una política de “cero liberaciones” en los últimos meses, contrastando drásticamente con la situación de abril de 2024, cuando más de 68,000 inmigrantes fueron liberados bajo la administración de Joe Biden. “Los días de captura y liberación se han terminado”, subrayó Mullin, enfatizando que se están haciendo cumplir las leyes nacionales y devolviendo a los inmigrantes a sus países de origen.
La política de “captura y liberación” ha sido tema de debate en Estados Unidos durante décadas. Este método permitía a los inmigrantes que ingresaban sin permiso solicitar asilo, lo que complicaba aún más la situación. Aquellos que eran atrapados a menudo eran liberados debido a la falta de espacio en los centros de detención o si eran menores de edad.
Durante el primer mandato de Trump, se eliminó la posibilidad de pedir asilo de inmediato, lo cual fue parte de una intensa batalla legal. Se implementaron medidas controvertidas, como la separación de familias. En contraste, Biden reinstauró la política que permitía la liberación de indocumentados que eran interceptados, siempre bajo una citación para presentarse ante un tribunal de migración.
Los críticos de esta segunda política advirtieron sobre un aumento en el ingreso de inmigrantes indocumentados y los retrasos en los tribunales, una preocupación que se convirtió en un argumento central durante la campaña electoral de Trump, ayudando a su regreso a la Casa Blanca.
Cifras del Departamento de Seguridad Nacional reflejan que las detenciones en la frontera sur fueron un 94% inferiores al promedio mensual registrado durante el mandato de Biden, con un promedio de 298 personas detenidas por día en abril. Las políticas migratorias de Trump continúan enfrentando cuestionamientos legales; la Corte Suprema dictó en 2018 que el gobierno tenía la potestad de efectuar expulsiones rápidas. Sin embargo, dos años después, el tribunal permitió a la administración de Biden eliminar el programa “Quédate en México”, que exigía a los solicitantes de asilo permanecer en el país vecino mientras esperaban la resolución de sus casos.
Este desarrollo marca un cambio significativo en la forma en que Estados Unidos aborda la inmigración y refleja el clima político y social en constante evolución en torno a esta problemática crítica.
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