Estados Unidos y Brasil, reconocidos como los dos mayores productores de etanol a nivel mundial, están anticipando un considerable aumento en sus exportaciones de este biocombustible a lo largo de 2026. Este crecimiento se debe, en gran medida, a las acciones adoptadas por varios países consumidores que buscan diversificar sus fuentes de combustible ante la prolongada crisis en el estrecho de Ormuz.
En lo que respecta a Estados Unidos, las cifras son prometedoras: se ha registrado un incremento del 20% en las exportaciones de etanol en el primer trimestre de 2026, un notable avance que se suma a los envíos récord del año anterior. Por su parte, Brasil podría multiplicar por más del doble sus ventas al exterior en la nueva temporada comercial 2026/27, que comenzó en abril, según informes provenientes de representantes de la industria de biocombustibles.
Este desarrollo no solo representa una oportunidad económica; podría ser un alivio significativo para los productores y procesadores de maíz en Estados Unidos, así como para los cultivadores de caña y los ingenios en Brasil. El aumento en la producción impulsaría la demanda de cereales y sacarosa, lo que contribuiría a mantener elevados los precios en esos mercados.
Interesantemente, este proyecto refuerza un antiguo plan de colaboración entre ambos países que busca establecer un mercado mundial de etanol. Este esquema fue discutido y acordado por el entonces presidente estadounidense George W. Bush y su homólogo brasileño Luiz Inácio Lula da Silva durante una estatal visita a Brasil en 2007.
Las exportaciones de etanol de EE. UU. alcanzaron 638 millones de galones en el primer trimestre de 2026, un aumento del 20% respecto al mismo período del año anterior. Por otro lado, la consultoría brasileña Datagro estima que las exportaciones de etanol de Brasil podrían llegar a 2,200 millones de litros (581,1 millones de galones) en esta nueva temporada, un aumento considerable en comparación con el 1,000 millones de litros de la temporada anterior.
Geoff Cooper, director ejecutivo de la Asociación de Biocombustibles Renovables (RFA) en EE. UU., afirmó que “hay países en todo el mundo que buscan toda fuente de combustible líquido que puedan encontrar”, destacando que los precios del etanol estadounidense son actualmente competitivos con los de la gasolina. Esta tendencia se evidencia particularmente en naciones asiáticas que están incrementando la proporción de etanol en su gasolina.
Incluso si se logra un acuerdo entre Irán y Estados Unidos para reabrir el estrecho de Ormuz, los fabricantes de energías renovables sugieren que la creciente demanda de etanol está aquí para quedarse. Esto responde a una nueva voluntad de los países por reducir su dependencia de grandes fuentes de energía, como las del Medio Oriente, donde la inestabilidad sigue latente.
Brasil, en este contexto, prevé un aumento de la producción de etanol de 4,000 millones de litros, alcanzando así un récord histórico de 41,400 millones de litros. Por su parte, Estados Unidos proyecta añadir 1,000 millones de galones a su capacidad de producción en un plazo de 12 a 18 meses.
La situación actual sugiere un futuro prometedor para el sector del etanol, con tanto EE. UU. como Brasil posicionándose para satisfacer la creciente demanda global de biocombustibles, fortaleciendo al mismo tiempo la seguridad energética a nivel mundial.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


