En el contexto del sistema financiero y de salud en México, alcanzar los 60 años históricamente ha significado una exclusión dolorosa para los adultos mayores. Las aseguradoras tradicionales, adhiriéndose a una lógica de gestión de riesgo basada estrictamente en estadísticas, tienden a cerrar sus puertas a este grupo poblacional o a establecer primas tan elevadas que se convierten en un obstáculo insalvable. Ante este panorama de abandono institucional, ha emergido una propuesta transformadora que no solo busca brindar cobertura, sino también redefinir lo que significa cuidar la salud en la tercera edad.
Daniel Pando, director de salud poblacional de Koltin, comparte una visión innovadora sobre cómo convertir un sistema reactivo en uno que celebre y proteja la longevidad. La distinción clave entre un seguro de salud tradicional y este nuevo modelo radica en la filosofía que lo rige. Mientras que el seguro convencional se comporta como un contrato pasivo, que simplemente espera el siniestro, esta nueva propuesta opera como una membresía de salud integral. Pando expresa que su objetivo es ser más que un simple recurso financiero para cubrir gastos médicos; se aspira a ser un aliado en la prevención, evitando así que los pacientes lleguen a urgencias.
Este enfoque preventivo es respaldado por una cobertura de gastos médicos mayores proporcionada por BBVA Seguros Salud, pero su verdadero valor reside en el ecosistema de salud integral que lo acompaña. Pando enfatiza que se busca resolver la fragmentación del sistema de salud mexicano, donde los pacientes suelen desplazarse de especialista en especialista, careciendo de una dirección clara.
La base de esta innovación es el Estudio de Longevidad, desarrollado por un equipo multidisciplinario y validado por un Consejo Médico Consultivo. Este análisis se propone entender el proceso de envejecimiento individual de manera profunda y multidimensional. Hasta ahora, se ha encontrado que un 70% de los adultos mayores en el estudio presentan problemas metabólicos, como diabetes o resistencia a la insulina. Además, el 52% enfrenta afecciones musculoesqueléticas que afectan su movilidad, y el 44% muestra incidencias cardiovasculares no detectadas anteriormente. Estos hallazgos resaltan la urgente necesidad de un enfoque que se adapte a la realidad biológica y social de la población mexicana.
Las Clínicas de Longevidad emergen como una evolución crucial en la atención médica. Estas clínicas no solo gestionan el cuidado, sino que pretenden operar directamente con un enfoque en la salud musculoesquelética. De acuerdo con Pando, una gran parte de los gastos hospitalarios en personas mayores derivan de problemas de movilidad y caídas. Detectar y tratar estas patologías de manera oportuna resulta vital, no solo para reducir los costos de atención, que podrían disminuir entre un 10% y 15%, sino también para devolver a los pacientes su autonomía.
En América Latina, uno de los mayores desafíos en el ámbito de la salud es la falta de datos locales. Muchos protocolos médicos se basan en investigaciones realizadas en poblaciones europeas o norteamericanas. Bajo el liderazgo de Pando y un equipo multidisciplinario, se está construyendo uno de los repositorios de datos sobre envejecimiento más robustos de la región. Utilizando herramientas de epidemiología clínica de precisión y modelado predictivo, la meta es transitar de un modelo de medicina reactiva a uno predictivo. Generar datos que reflejen cómo envejecen los mexicanos se convierte en una necesidad estratégica para un país que enfrenta una rápida inversión en su pirámide poblacional.
El éxito de este innovador modelo se mide en la funcionalidad del adulto mayor. La propuesta busca colocar al paciente en el centro, fomentando su papel como protagonista activo en la toma de decisiones informadas, gracias al respaldo de geriatras, rehabilitadores y otros especialistas que colaboran de manera coordinada.
Lo que se persigue no es simplemente ofrecer una alternativa a quienes optan por no atender a los adultos mayores, sino evolucionar el sistema sanitario en su totalidad. Integrando rigor científico con una experiencia accesible y digna, se está demostrando que la vejez no es un riesgo a evitar, sino una etapa de la vida que, con el enfoque y la tecnología adecuados, puede vivirse con plenitud, salud y seguridad financiera.
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