El mundo del golf se prepara para una jornada decisiva en el PGA Championship, donde el estadounidense Alex Smalley se erige como líder en una competición que promete sorpresas y emoción. Con el evento programado para el domingo, los fanáticos están expectantes ante la posibilidad de un desenlace inesperado.
Smalley, natural de Rochester y graduado en ciencias ambientales por la Universidad de Duke, sorprendió al firmar un impresionante total de 68 golpes (204 en total, -6) el sábado, lo que le otorga una ventaja de dos golpes sobre el grupo que sigue en -4, encabezado por el destacado Jon Rahm. A pesar de comenzar con tres bogeys en los primeros cuatro hoyos, su desempeño en los segundos nueve fue formidable, consolidando su posición en la cima de la tabla. Modelado como un “Rocky Balboa” del golf, su reacción ante la presión y el público ha sido una parte integral de su viaje. “No me gusta mucho ser el centro de atención”, confesaba recientemente, un sentimiento que pone a prueba mientras se dirige hacia el escenario principal del torneo.
A sus 29 años, Smalley compite en su quinto Major y está disfrutando de la mejor temporada de su carrera, habiendo superado el corte en 12 de 13 torneos, con un notable desempeño que incluye cinco ‘top 25’ consecutivos y un segundo puesto en el Zurich Classic el mes anterior. Aunque aún no ha logrado una victoria en su carrera, actualmente ocupa el puesto 78 en el ranking, destacando su creciente confianza y habilidades.
El desafío será monumental, ya que 43 jugadores se encuentran a tan solo seis golpes de distancia de la cima, incluyendo nombres resonantes como Rahm, Aberg, McIlroy, Reed, Schauffele, Scheffler y Koepka. Entre ellos destaca el español David Puig, quien, a pesar de firmar 71 golpes (+1) en un día complicado, se mantiene en la lucha con un total de 209 golpes. Su capacidad para jugar a un alto nivel es indudable, y aunque seis bogeys marcaron su recorrido, un eagle en el hoyo 16 demuestra su potencial. Con el objetivo de escalar posiciones en la clasificación, se necesitarán menos errores y más consistencia.
Scottie Scheffler también tuvo que sortear los desafíos de la tarde. Aunque sus gestos reflejaban disconformidad en varios momentos, logró un par con 71 golpes y destacó la rareza de tener una clasificación tan apretada. “A veces sientes que es como jugar a la lotería”, comentó sobre las complejidades del campo y el viento en los greenes.
Con una clasificación tan contundente y el torneo en su punto culminante, el PGA Championship promete ser un espectáculo emocionante que mantendrá a los espectadores al borde de sus asientos, esperando un desenlace digno de la grandeza del evento.
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