Decenas de miles de manifestantes se reunieron este sábado en el centro de Londres, donde convergieron dos marchas opuestas. Por un lado, simpatizantes del activista antiinmigración y antiislámico Tommy Robinson, y por el otro, activistas propalestinos y antirracistas. Esta polarizada manifestación tuvo lugar en un contexto de gran tensión social y fue vigilada de cerca por un fuerte despliegue policial, que movilizó alrededor de 4.000 agentes para prevenir posibles disturbios.
Coincidentemente, las protestas se llevaron a cabo durante la final de la Copa de Inglaterra en el estadio de Wembley, que albergó a 90.000 espectadores. Las imágenes aéreas mostraron a multitudes reunidas bajo el lema “Unite The Kingdom” (Unir el Reino), mientras que informes de la policía indicaron 43 detenciones en ambas manifestaciones, además de 22 más en la final deportiva.
El ultraderechista Tommy Robinson, cuyo verdadero nombre es Stephen Yaxley Lennon, ha sido una figura controvertida en las marchas por la “libertad de expresión”. Este evento se organizó una semana después de que su formación política, Reform UK, lograra un notable éxito electoral en los comicios locales, donde su líder, Nigel Farage, se perfila como favorito en las encuestas para las elecciones legislativas de 2029.
Entre los manifestantes, se encontraba Christine Turner, una jubilada de 66 años, quien expresó su preocupación principal sobre la inmigración y la protección de las fronteras británicas. Al mismo tiempo, la oficina del primer ministro laborista, Keir Starmer, se pronunció al respecto, anunciando que se había vetado la entrada al país a 11 “agitadores extranjeros de extrema derecha”, incluyendo a Valentina Gómez, una estadounidense-colombiana acusada de realizar declaraciones incendiarias.
En la otra marcha, miles de personas alzaron la voz en conmemoración de la Nakba, que marca la huida de aproximadamente 760.000 palestinos tras la creación del Estado de Israel. Los activistas, muchos de ellos con kufiyas y banderas palestinas, gritaban consignas contra el racismo y a favor de la acogida de refugiados. “La extrema derecha siente que le están creciendo las alas, nosotros estamos aquí para intentar evitar eso”, afirmó Simon Ralls, un residente de 62 años de Nottingham, que se unió a la causa.
Así, Londres se vio una vez más en el epicentro de debates candentes sobre inmigración, derechos humanos y el papel de la extrema derecha en la sociedad actual, evidenciando la división creciente en la opinión pública y la necesidad de un espacio de diálogo en un contexto de manifestaciones cada vez más polarizadas.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


