La economía chilena cerró el primer trimestre de 2026 con un desempeño decepcionante, registrando una caída del 0.5% en comparación con el mismo período del año anterior. Esta cifra se sitúa por debajo de la estimación del 0.3% que se había anticipado tras el último informe del Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec).
El Banco Central atribuye este resultado a varios factores, destacando el comercio exterior, que enfrentó una reducción en las exportaciones y un incremento en las importaciones. A pesar de esta desaceleración, la demanda interna mostró un crecimiento alentador del 2.1%, impulsada principalmente por el consumo de los hogares y la formación bruta de capital fijo.
Los sectores que más perjudicaron al Producto Interno Bruto (PIB) fueron la agricultura y la minería. En contraposición, los servicios, especialmente los personales, experimentaron un repunte. El consumo de los hogares, que creció un 2.5%, se vio reforzado por los servicios de salud, transporte, así como en restaurantes y turismo. Asimismo, el gasto gubernamental creció un 3%, resultado de un aumento en la inversión en salud. Sin embargo, la inversión total apenas creció un 0.6%, ya que la formación bruta de capital fijo aumentó un 3.2%, impulsada por un notable alza del 10.1% en maquinaria y equipo. En cambio, la construcción y otros proyectos experimentaron un retroceso del 0.9%.
El comercio exterior también mostró signos de debilidad. Las exportaciones de bienes y servicios cayeron un 4.9%, debido a la disminución en los envíos de productos frutales y cobre, aunque algunas compensaciones provinieron de industrias alimentarias y químicas. Las importaciones, por otro lado, incrementaron un 2.0%, principalmente por el aumento de la llegada de aparatos eléctricos, equipos de transporte y petróleo crudo.
Por otro lado, el ingreso nacional bruto disponible real creció un 4.3%, superando al PIB y atribuyéndose al favorable impacto de los términos de intercambio. En cuanto al ahorro bruto total, alcanzó un 22.5% del PIB nominal, compuesto por una tasa de ahorro nacional del 24.5% y un ahorro externo de -1.9%.
El primer trimestre de este año registró igual número de días hábiles que el anterior, por lo que cualquier efecto calendario fue nulo. Al analizar por sectores, el agropecuario-silvícola sufrió una caída del 5.4%, impulsada por la menor producción de frutas. La pesca también disminuyó, con un descenso del 18.6%, aunque la acuicultura logró aumentar su producción. La minería, por su parte, reportó una contracción del 3.1%, influenciada por factores como la baja ley de mineral y condiciones climáticas adversas, a pesar de que el sector relacionado con litio, oro y plata tuvo un buen desempeño.
Finalmente, la industria manufacturera vio una caída del 2.0%. En contraste, el comercio logró un modesto crecimiento del 1.4%, liderado por las ventas en el sector minorista y automotriz.
Este panorama económico sugiere un comienzo más complicado para Chile en 2026 de lo que se esperaba, planteando desafíos para los próximos meses a medida que el país trabaja en fortalecer su economía frente a un entorno internacional incierto.
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